#VTactualEntrevista Jacqueline Montes y la fuerza transformadora de «Mujeres que leen juntas»

“No es fácil amar a una mujer” Adrenalina Caribe.

Esta falacia la creemos hasta tal punto que — en algunas oportunidades —se nos dificulta amarnos y aceptarnos a nosotras mismas. Desde la más tierna infancia escuchamos que somos “complicadas” y que nuestro ánimo se rige por las fluctuaciones hormonales. De esta manera, la sociedad “naturaliza” la sensación de melancolía e insatisfacción que suele asaltarnos de vez en cuando. “Mujeres que leen juntas” asume el reto de transformar este y otros mitos para construir una nueva realidad.

Se trata de una Red de mujeres que nació en Caracas, Venezuela, el 21 de junio de 2018.  De lunes a viernes — a través de Telegram — sus participantes se leen unas a otras un libro que escogen previamente entre todas. Los fines de semana realizan un “Café Literario Virtual” donde intercambian experiencias, emociones y puntos de vista sobre lo leído.

mujeres fuerza trastornadora

Esta actividad iniciada entre dos amigas, después de 23 meses, reúne alrededor de 1000 mujeres repartidas en más de 20 países de residencia. El espíritu que las rige es el de sumar mujeres del mundo en torno a una visión constructiva, sorora, y comprometida con trabajar juntas por una sociedad más justa, segura y amorosa para todas.

Una “depresión” que desembocó en vida

mujeres fuerza transformadora
Jaqueline Montes

Jacqueline Montes es una de las fundadoras de este grupo. Relata que esta iniciativa surgió de un “duelo compartido” entre ella y su amiga Yekuana Rodríguez. Ambas son amantes de los libros y buscaron la manera de acompañarse compartiendo un recurso que las invitara a mirar con optimismo el futuro:

“Una depresión puede tener varias desenlaces, nosotras apostamos por la vida, y para eso es muy poderoso saberse acompañada, no juzgada”.

“La lectura abre los ojos, la mente y el corazón”

Al preguntarle sobre la importancia de la lectura para el desarrollo de las mujeres y, en especial, para la adquisición de la conciencia de género, Montes recuerda que la palabra consciencia viene del latín “conscientia” que quiere decir “conocimiento compartido”

Montes asegura que la lectura es un instrumento que — en este caso — promueve una conciencia del género desde el ser mujer, con una mirada feminista. Es un vehículo por excelencia para acceder a un conocimiento liberador que no todas las mujeres reciben en sus hogares.

Esto permite desarrollar y fortalecer un pensamiento crítico para visibilizar y cuestionar — en compañía de otras mujeres — los lugares y roles que históricamente asigna la cultura patriarcal “frente a lo que son nuestros sentires, deseos, capacidades, aspiraciones».

«La lectura abre los ojos, la mente y el corazón. Si existe un acto emancipador y liberador para la mujer es leer, y estamos claras, que esto peligroso para el sistema”.

¿Cuáles son las fortalezas de las lecturas colectivas?

Muchas. En un espacio como el nuestro sucede que la lectura se hace compartida con otras mujeres. Ya de entrada te enfrentas sin anestesia a re-conocerte en las palabras y la voz de otra, que de manera amorosa se presenta como una compañera en este camino. Se da el reconocimiento de una misma en la otra, de experiencias, sentimientos y heridas comunes. Eso tumba muchas barreras.

A las mujeres nos han enseñado a tenerle miedo a la cercanía con las demás, porque nos educan para competir, y en nuestro espacio cambiamos solo dos letras: acá aprendes a compartir. Recibes, de otras que leen para ti. Das cuando lees para las demás. Compartes, en los café literarios de fines de semana, donde cada una tiene lugar para contar sus experiencias con relación a la lectura y a su vida. Todo ello sin juicios de valor, con unos acuerdos de convivencia claros, que hasta ahora han sido la clave para manejar la rica diversidad que nos caracteriza.

Lo personal es político

Esta frase que nace en el seno de los movimientos feministas de los 60’s es uno de los principios que rige a “Mujeres que leen juntas”. Jacqueline Montes explica que a las mujeres se les asignó un rol en el espacio privado, sin mayor incidencia en la vida de la Polis. En esta repartición antigua de roles se sostiene aún hoy el Patriarcado: “Circunscritas al hogar y a la familia, las mujeres separadas, distraídas y empujadas a encajar en unos ideales estéticos y románticos, que si no alcanzamos nos frustran”.

“Cuando rompemos la barrera de la individualidad y un grupo de mujeres se encuentra y se reconoce en lo que nos une, la consciencia de género adquirida nos impulsa a actuar para restablecer esos equilibrios necesarios, para cerrar las grandes brechas que nos afectan y cuya existencia solo contribuyen a sostener el Patriarcado y sus formas de opresión. Cuestionar nuestras creencias, transformar nuestras relaciones y todo lo que en consecuencia somos capaces de transformar en el mundo exterior, es un acto profundamente político”.

Ustedes aseguran que el mundo que queremos ver afuera comienza con un trabajo interior ¿Qué variables añadirían para que esto realmente ocurra y no convertirnos en “la voz que clama en el desierto”?

Séneca hace como 2000 años escribió que el ser humano más poderoso es el que ha conquistado el poder sobre sí misma. Y más adelante Simone de Beauvoir afirmó que “El día que una mujer pueda no amar con su debilidad sino con su fuerza, no escapar de sí misma sino encontrarse, no humillarse sino afirmarse, ese día el amor será para ella, como para el hombre, fuente de vida y no un peligro mortal”.

Para que una mujer  —y cualquier ser humano — alcance el desarrollo pleno de sus potencialidades  — si tiene vocación y voluntad para ello — es condición indispensable el AUTOCONOCIMIENTO. Eso impulsamos: reflexión, autoconocimiento, autoaceptación, autodisciplina, autoamor. Eso es primero como fuente de fortaleza, como pilares de la voluntad, como bases de la acción. No podemos dar lo que no tenemos.

Acá cada una se reconoce y transforma a sí misma en el transcurso de las lecturas, y necesitamos de la otra para tener esa confirmación de que realmente lo que sentimos y pensamos, podemos practicarlo. Es fácil estar en paz si nadie te incomoda, es en relación con las demás cuando sabes si de verdad estás avanzando.

El discurso agresivo de algunas individualidades y agrupaciones feministas genera rechazo en un importante porcentaje de mujeres. ¿Iniciativas como “Mujeres que leen juntas” podría revertir esa situación?

Promovemos la diversidad y el encuentro justamente a partir del reconocimiento de que somos distintas. Estamos convencidas de que a partir del respeto podemos construir maravillas y que en el conflicto y la diversidad de pensamiento es donde está el germen de la innovación y el avance.

Somos contrarias al dogmatismo y la ignorancia, por eso nuestra arma es el conocimiento compartido. Creemos que la solución pasa más por alcanzar el equilibrio que no existe entre hombre y mujeres, lo cual claro está, no es compatible con el Patriarcado, pero tampoco lo es con invertir la situación actual y construir un desequilibrio a favor de nosotras.

Hay muchos estigmas en torno al feminismo y a las feministas que se resuelven con un poco de curiosidad y lectura. Los estigmas son fruto de la ignorancia. No estamos en contra de los hombres, estamos a favor de nosotras, que es distinto.

Las posturas extremas siempre van a existir. Estamos claras, y nadie puede controlar eso. En lo que sí podemos incidir es en dejar claro lo que guía una iniciativa feminista como Mujeres que Leen Juntas como Red, y aquello que no somos. Las responsabilidades de los actos son individuales, y siempre que podamos ser punto de encuentro para construir puentes entre mujeres primero, y luego con los hombres, allí estaremos. Nuestros frutos hablan de nuestro espíritu.

¿Qué deben hacer las mujeres que deseen incorporarse a esta Red de lecturas compartidas?

Quiero destacar que en este momento, la red la sostenemos gracias al trabajo amoroso de un equipo de 6 administradoras que — junto a sus fundadoras — estamos repartidas en 4 países: Venezuela (Oneida, Anna, Lucía), República Dominicana (Andreína), Argentina (Virginia) y Perú (Geraldine), quienes originalmente fueron lectoras de nuestro espacio. Por ahora, seguirnos en la red social Instagram @mujeresqueleenjuntas, por lo que las invitamos a estar atentas a la información que compartimos. Allí siempre anunciamos la apertura de la red a nuevas usuarias. La otra forma, es a través de una mujer que ya es un punto de la red, una lectora afiliada.

Si algo hemos cuidado con mucho celo, es que nuestro espacio sea un lugar seguro para cada mujer que entra. Nos debemos a cada mujer que nos da la confianza de entrar a su vida y a su corazón para hacerle compañía. Por tanto no publicamos vínculos en ningún lado pues no está permitida la participación anónima.

Sobre los textos de las lecturas compartidas Jacqueline Montes asegura que la selección se hace con base en el principal objetivo trazado por la Red: contribuir a que cada día más mujeres vivan plenas.

Enza García Margarit/VTactual.com

7 referentes feministas de la Cultura Pop

Artículos relacionados