#VTreportaje La educación privada se mantiene sin aplanar la curva de sus costos

Educar en tiempos de pandemia no es cosa de juego. Detrás de los lindos portafolios que se entregan semanalmente a los colegios en Venezuela, está el esfuerzo de niños saturados de actividades que cada vez tienen menos opciones para entretenerse, padres que lidian con la presión de mantener el hogar a flote y docentes que ya no recuerdan qué se siente estar libre los fines de semana.

Todos están dejando su cuota de sacrificio para luchar contra las circunstancias. Todos tienen que enfrentarse a niveles de dificultad insospechados que parecieran recrudecerse día tras día.

Los primeros en la línea de fuego son los niños, que deben lidiar con el encierro, la carga académica y el estrés de los padres. Luego están los representantes: agobiados por la economía, haciendo el papel de maestros, mientras -en muchos de los casos- se enfrentan al teletrabajo con valentía, pero con la ansiedad a millón.

Los docentes tampoco quedan exentos de este desastre llamado Coronavirus: también tienen familia, además sus funciones ya no culminan los viernes a mediodía, sino que se extienden incluso hasta los fines de semana, cuando envían la correcciones de los portafolios a cada representante a través del correo o del WhatsApp.

El cuadro lo completan las instituciones educativas, en este caso privadas, que como de costumbre continúan recordando a la comunidad de padres y representantes, al menos una vez al mes, que aunque todo esté paralizado hay cuentas que pagar.

Siguiendo el llamado de la Asociación de Colegios Privados (Andiep), la Asociación Venezolana de Educación Católica (Avec) y la Cámara Venezolana de la Educación Privada, algunos no han ajustado el costo de sus matrículas. Pero aquellos que antes de la cuarentena decidieron encadenar las mensualidades a la tasa del dólar, han visto un incremento en las mismas de más de 125 por ciento.

Y es que cuando comenzó el confinamiento la tasa se ubicaba a 82.340 bolívares por dólar pero al momento de entrega de este trabajo ya alcanzó los 184 mil, un golpe bastante duro si te toma en cuenta que esta especie de devaluación a la que someten diariamente al venezolano se ha profundizado en medio de una pandemia que trajo consigo más desempleo y pobreza.

Por otra parte se encuentran aquellos colegios que siguen cobrando a los padres en bolívares. Esos sí registraron recientemente un aumento, con el ajuste salarial decretado por el Ejecutivo Nacional el pasado mes de abril.

La directora de un colegio pequeño ubicado en una zona del Oeste de Caracas, que prefiere reservar su nombre, aseguró a VTactual que ha pensado cerrar este año la institución pues ya no genera ganancias. Además, destaca que batallar con las exigencias de los docentes que amenazan mensualmente con renunciar  se le ha hecho cuesta arriba, porque tampoco quiere afectar a los padres.

«Quienes acuden a los colegios privados pequeños buscan calidad educativa sin afectar demasiado su bolsillo, pero nosotros en el colegio hemos tenido que aumentar casi al mismo ritmo de instituciones más grandes porque la plantilla de alumnos disminuyó mucho, antes de esta coyuntura. De tener hasta 15 niños en un aula de clases, hoy sólo tenemos seis», detalló.

Esta directiva al igual que la de la mayoría de los colegios privados ha garantizado el pago al personal docente y obrero, aunque han notificado un incremento en la morosidad de los representantes.

Uno de esos representantes morosos es Victoria Mujica. Sus dos hijos estudian en una institución privada cuyas mensualidades no ha podido pagar. Junto con su esposo atendía tres puestos de comida rápida que no han abierto desde el pasado 16 de marzo.

«Todos nuestros ingresos provienen de esos negocios. Ahora estamos viviendo de lo que teníamos ahorrado porque con la escasez de gasolina mi esposo ni siquiera puede ofrecer el servicio de taxi con el carro. Estamos desesperados pero no podemos hacer otra cosa que esperar», señaló.

Sin pronunciamientos oficiales

Más allá de un exhorto hecho por la gobernadora del estado Lara, Carmen Melendez, a los colegios de esa entidad, el Ejecutivo venezolano no se ha pronunciado oficialmente sobre la situación de las instituciones privadas, que desde el año 2016 deciden en asambleas de padres y representantes los aumentos de matricula.

Al respecto, los padres y representantes aseguran que se deberían considerar algunos aspectos en los que no hay consenso y en los que tienen que intervenir las autoridades. Es el caso de aquellas actividades extracurriculares que los estudiantes no están practicando pero que son incluidas dentro de la matrícula e impactan su costo.

Gabriel Sánchez, cuyo hijo estudia en un colegio ubicado en Chacao (Este de Caracas), explica que la directiva de la institución se rehúsa a hacer un descuento por las actividades extracurriculares que no se están dictando y condicionó la inscripción de los estudiantes en el próximo año escolar a la solvencia de los padres.

«Acá se estaría violando el derecho de los niños, niñas y adolescentes a la educación, establecido en los artículos 102 y 103 de la Constitución de la República Bolivariana de Venezuela y no se estaría tomando en cuenta la grave situación económica en la que se encuentran muchas familias. Es urgente que el Estado se pronuncie al respecto«. resaltó.

Mientras tanto, la incertidumbre sobre los resultados de la educación a distancia y el futuro del país y su economía, preocupan a las familias que esperan tener los suficientes recursos al finalizar la pandemia para reinventarse y continuar resistiendo al particular modo de vivir que se ha impuesto en Venezuela, uno que ya era bastante complicado antes de la llegada del Covid-19.

Andreína Ramos Ginés/VTactual.com

@aramosgines

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