Por qué lo de Bolivia sí fue un golpe de Estado

Este domingo 10 de noviembre el mundo conoció la renuncia del presidente de Bolivia, Evo Morales Ayma. Días de protestas sumamente violentas, que atacaron, persiguieron y asesinaron a líderes identificados con el gobierno, precedieron esta decisión del líder indígena. Pero lo que dio la estocada definitiva, fue la solicitud de su renuncia por parte de los altos mandos militares de las Fuerzas Armadas de Bolivia.

En la lectura de un comunicado, el comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, William Kaiman, “sugirió” al presidente constitucional de Bolivia que renuncie a su cargo obtenido en votaciones abiertas, legítimas y reconocidas. Pese a que los oficiales pidieron respeto a la Constitución, hicieron la sugerencia de abandonar la presidencia para evitar la escalada de violencia que sigue encabezando la oposición violenta.

La particular “sugerencia” militar se suma a la del comandante general de la Policía Boliviana, Yuri Calderón, que también pidió la renuncia de Evo Morales. Lo expuesto denota que la decisión del presidente se produjo bajo coacción y no por decisión propia y libre, como debería producirse una renuncia espontánea. La consumación del golpe de Estado en Bolivia la corona la persecución que aún continúa hacia el mismo presidente depuesto y sus colaboradores y simpatizantes.

La paz: prioridad de Evo Morales

Horas antes de su derrocamiento, el presidente boliviano había convocado nuevas elecciones generales para la pacificación del país, luego de las mortales protestas que encabezó la oposición de su país. “Tenemos la obligación de defender nuestros logros en materia social y económica, por la paz entre las familias, por eso pido que no nos enfrentemos, que se acaben los bloqueos que dañan a los sectores más pobres”, dijo Morales.

El presidente Evo Morales se sacrificó para evitar más derramamiento de sangre y bajo amenaza de jefes policiales y militares.

Sin embargo, la negativa opositora a esta nueva protesta se evidenció con el recrudecimiento de las acciones violentas en calles, instituciones, residencias de personalidades y líderes sociales. La violencia motivó el pronunciamiento de los altos oficiales policiales y militares que obligaron la renuncia del presidente.

No bastó ser la primera economía regional

Muchos lo llamaron “el milagro boliviano”. Justo cuando sus vecino y la región en general sufría recesión, Evo Morales hizo que el PIB de su país se convirtiera en el más alto de Suramérica con 4,22% y el segundo de América Latina, sólo aventajado por República Dominicana. En opinión del sociólogo y experto en economía, Luis Salas Rodríguez, “Evo Morales ´renuncia´ pero deja entre otros logros un PIB 80% mayor al que encontró y una pobreza 58% más baja. Pero no siempre es la economía la que decide”, lamentó el experto.

Su colega Reinaldo Iturriza opinó que la situación la complica en ese país, una oligarquía que asume la propiedad del mismo. “No es la economía, sino una clase/raza que se cree predestinada a conducir el país. Cuando Venezuela atravesaba su momento de mayor prosperidad económica, con Chávez, el antichavista promedio estaba convencido de que vivía en el país más miserable del mundo”, razonó el intelectual.

RB

Artículos relacionados