Venezuela cierra sus mares al contrabando

El primer mandatario de Venezuela ordenó el cierre de los puertos y aeropuertos que comunican a su país con las islas antillanas del Reino de Países Bajos: Curazao, Aruba y Bonaire. Tal medida surge en el marco de la Operación Centilena Soberano 2018 con la que se busca frenar el contrabando de extracción por esas rutas.

“Por 72 horas se cierran todas las comunicaciones por aire y mar con estas islas para establecer una reestructuración y defensa de los intereses económicos de Venezuela«, aseguró el presidente Nicolás Maduro, quien ordenó implementar la Operación Centinela para establecer mecanismos de vigilancia y así golpear a las mafias.

Maduro detalló que la Operación se efectúa en el estado Falcón para prevenir, detectar y detener cualquier actividad de contrabando o extracción ilegal del material estratégico de Venezuela.

El vicepresidente de la República, Tareck El Aissami y el ministro para Relaciones Exteriores, Jorge Arreaza, fueron delegados para iniciar conversaciones con los jefes de gobierno de Las Antillas con el objetivo de «establecer un mecanismo de comercio e intercambio sano«.

Desde hace dos años, la Zona Operativa de Defensa Integral (Zodi) de la región costera había detectado que “las fruteras están vendiendo cupos para el traslado de productos- que son embarcados a una milla náutica de las costas falconianas- por peñeros y, que a su vez, son suministrados por empresas distribuidoras de alimentos venezolanos que no despachan el total de los productos en el Estado, sino que pretenden sacarlos por contrabando para obtener divisas e introducirlas al país nuevamente en el mercado ilegal”, según detalló el vicealmirante Edglis Herrera Balza en aquel entonces.

El contrabando de extracción es una de las armas más letales de la guerra económica que ha afectado a Venezuela. Se trata de un mecanismo mediante el cual las mafias organizadas extraen del país productos de la cesta básica que son subsidiados por el gobierno venezolano para luego venderlos en divisas en el exterior o incluso volverlos a introducir en el mercado nacional con precios exorbitantes.

Durante el último año, las investigaciones han revelado que la extracción va más allá de los productos alimenticios. En una de las detenciones realizadas en agosto las autoridades detectaron que los pescadores invierten 10 millones de bolívares en distintos enseres que llevan a las islas vecinas como Aruba, Curazao y Bonaire, para ganar unos 16 mil dólares que representan una ganancia de 240 millones de bolívares. Se trata de un grupo de personas que se dedican a transportar alimentos, ropa, enseres, tecnología y hasta plásticos a las islas vecinas a través de un zarpe ilegal en horas de la madrugada; reveló un jefe del CICPC de la región al diario El Universal.

KP con información de AVN

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