Reino Unido tiene en sus manos la vida de Assange

Muy pocos dudan que la vida del periodista australiano y fundador del portal WikiLeaks, Julian Assange, está en verdadero peligro. La saña desatada en su contra por poderes imperiales deja poco espacio para aventurarse a los augurios de un final feliz en esta historia. El periodista que puso contra la pared al establishment global con su faceta criminal y conspirativa, ahora cuenta las horas para su extradición hacia un destino fatal.

Assange purga una condena de 50 semanas en una prisión de Reino Unido por burlar la libertad condicional en 2012, cuando las autoridades suecas lo solicitaban por supuestos delitos sexuales. Sin embargo las acusaciones nunca fueron comprobadas y Assange se asiló en la embajada de Ecuador en Londres durante 7 años, para luego ser entregado a las autoridades británicas en abril pasado.

Julian Assange sigue recibiendo la solidaridad de los periodistas que practican el oficio libremente y que creen en la libertad de información.

Ahora pesa sobre él una solicitud formal de extradición emitida por el gobierno de Estados Unidos, país que lo busca por conspiración para robar documentos clasificados y otros 18 cargos más, por los que el periodista pagaría con 170 años de cárcel en caso de ser entregado a la justicia norteamericana.

Londres aún no decide nada

El ministro de Estado para las Américas y Europa, Alan Duncan, dijo una vez más que su gobierno no procederá a extraditar a Julian Assange a ningún país en el que pueda enfrentar acusaciones que le lleven a pagar con pena de muerte las acusaciones en su contra. Duncan asegura que protegerán la integridad física del periodista y que su gobierno no se prestará para un proceso de esa envergadura.

El ministro Alan Duncan se ha comprometido desde la entrega de Assange por la Embajada de Ecuador, en que su país no lo extraditará a un país que le pueda condenar a muerte.

Pero la realidad es que en pocas semanas Reino Unido tendrá un nuevo primer ministro, que seguramente será Boris Johnson, un gran amigo del actual inquilino de la Casa Blanca. De ser así, la entrega de Assange a las autoridades estadounidenses sería cosa de trámite, con lo cual se estaría sentando un grave precedente a la libertad de información en el mundo entero.

RB

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