La oposición brutalmente reprimida de la que nadie habla

Las corporaciones mediáticas globales y sus principales medios aliados mantienen una campaña de “información” sobre lo que ocurre en Venezuela y la supuesta “represión” en contra de las manifestaciones opositoras.

No obstante, la careta de “preocupación” que mantienen esos medios se cae cuando se investiga sobre otros países y las verdaderas represiones en contra de quienes manifiestan en contra del gobierno. Un ejemplo perfecto es el de Bahrein.

Este pequeño país, ubicado en Medio Oriente, tiene una población mayoritariamente chií pero es gobernado por una monarquía suní, encabezada por el rey Hamad bin Isa Al Kalifa, quien acoge a la Quinta Flota de Estados Unidos y una base naval británica en construcción. A cambio de ello, mantienen un total silencio cómplice sobre lo que ocurre en ese país.

La situación en la última semana se ha agravado debido a la encarcelación del líder espiritual de la oposición de ese país, el cheikh Isa Ahmad Qasem, a quien se le ha acusado de “incentivar el terrorismo”. La sentencia fue dictaminada el pasado domingo.

Sus partidarios mantuvieron una protesta pacífica en las inmediaciones de la casa del clérigo ubicada en el pueblo de Diraz, los cuales fueron brutalmente reprimidos el miércoles por fuerzas de seguridad, dejando 5 personas asesinadas, cuyos cuerpos no fueron entregados a los familiares.

El rey Al Kalifa y el presidente Donald Trump se entrevistaron el pasado domingo en Riad, capital saudí, el mismo día que el clérigo opositor fue sentenciado a un año de cárcel.

El Ministerio del Interior de Bahrein anunció que al menos 286 personas fueron detenidas durante el ataque y las manifestaciones en esta zona. También anunció que ha convocado a 32 opositores para interrogarlos. Entre ellos hay defensores de los derechos humanos, activistas políticos, abogados, periodistas y familiares de las víctimas de violaciones del régimen de los Al Jalifa.

En este sentido, Samah Hadid, director de la Oficina de Campañas de Amnistía Internacional en Beirut, capital de El Líbano, señaló también el incremento de las acciones represivas , que al parecer están dispuestas a silenciar a los críticos de la situación de los derechos humanos en el país.

El país vive desde 2011 una oleada de protestas por parte de la oposición que exige libertad y democracia. No obstante, a medida de la intensificación de las protestas, el gobierno ha asesinado a cientos de personas, miles han sido encarcelados, especialmente aquellas que son activistas pro-derechos humanos.

El maltrato a los detenidos, la revocación de la nacionalidad a opositores al régimen, prohibiciones arbitrarias de viajar a individuos críticos con las violaciones de los derechos humanos por parte de las autoridades, y numerosos casos de torturas y desapariciones forzadas, son también actuaciones rutinarias del régimen bahreiní.

Con información de Al Mayadeen

JA

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