El botón nuclear de Donald Trump en Twitter

140 caracteres -en inglés- bastaron para que el Presidente electo de los EEUU, Donald Trump anunciara su disposición de ampliar el arsenal nuclear de ese país. “Estados Unidos debe reforzar y ampliar considerablemente sus capacidades nucleares hasta que el mundo vuelva a entrar en razón en lo que respecta a las armas nucleares”.

Con su informalidad característica, el magnate ha tuiteado esta frase luego que Vladimir Putin ordenara reforzar la capacidad nuclear de Rusia con la ayuda de misiles capaces de atravesar cualquier escudo. La instrucción fue girada este jueves durante una reunión con los responsables del ejército ruso: «Hay que reforzar la capacidad militar de las fuerzas nucleares estratégicas, sobre todo con la ayuda de sistemas de misiles capaces de atravesar sistemas de defensa antimisiles existentes o futuros», urgió Putin.

Este pudiera considerarse el primer careo entre la nueva gerencia de los Estados Unidos con el gobierno ruso. Recordemos que Donald Trump ha mostrado públicamente sus simpatías con el Gobierno de Putin, aunque ambas partes han negado vinculaciones.

Como los chistes malos, los tuits incompletos ameritan ser explicados. Jason Miller, el vocero del equipo de transición de Trump, salió al paso para explicar lo tuiteado por el novato del año: “se refería a la amenaza de la proliferación nuclear y la necesidad crítica de prevenirla, particularmente entre las organizaciones terroristas (…)”.

Miller también indicó que Trump enfatizó la necesidad de mejorar y modernizar la capacidad de disuasión de EE.UU. como una medida vital para buscar la paz mediante la fuerza.

La amenaza

Recordemos que Washington lleva años reforzando su armamento pesado en Europa del Este. Rusia se ha mostrado constantemente preocupada por la instalación del escudo de misiles estadounidenses en países como Polonia y Rumania.

Esta maniobra de Estados Unidos es justificada con el arquetipo salvador que tanto han reforzado culturalmente en las sociedades occidentales. La estrategia se orientaría a proteger a Europa de la presunta amenaza nuclear iraní. Por supuesto, todo a despacho y sin despecho de la OTAN.

Putin acusó en junio a la OTAN de querer llevar a su país a una «frenética» carrera armamentista y de romper «el equilibro militar» en vigor, en Europa, desde la caída de la URSS.

El día de hoy el Presidente ruso tuvo su encuentro anual con la prensa. Una de las frases de mayor impacto fue: «Hoy Rusia es más fuerte que cualquier agresor potencial», explicando que Rusia ha tenido que responder a la expansión del sistema antimisiles de EE.UU. y, a su juicio, «lo hace con mucha eficacia».

«Rusia desarrolla su potencial nuclear de conformidad con los acuerdos suscritos, y el complejo industrial militar ruso ha cumplido una gran labor para modernizar el conjunto de sus sistemas de misiles y su aviación.» La cifra había sido expuesta en aquella reunión con militares a la que hicimos referencia al comienzo de ésta nota: un nada despreciable «60%» del arsenal ruso compuesto por bombarderos estratégicos, misiles balísticos intercontinentales y submarinos nucleares ha sido modernizado.

Volvamos a la rueda de prensa. Según reseña la agencia de noticias RT,  Putin, al ser consultado si habrá una nueva carrera armamentista, respondió: Al retirarse de manera unilateral del Tratado sobre Misiles Antibalísticos en 2002, «EE.UU. creó premisas para una nueva carrera armamentista», pero Rusia no está dispuesta a ser arrastrada por una carrera y gastar recursos de los que no dispone.

En todo caso, una sola frase del líder ruso podría ser capaz de limar asperezas: «Nadie creía en Trump, excepto nosotros.»

El dato: Estados Unidos posee 7.100 armas nucleares y Rusia tiene 7.300 de estas armas letales, según las últimas estimaciones de la Asociación de Control de Armas de EE.UU.

¿Qué pensarán en China?

El Gobierno de China se ha mostrado este viernes contrario al deseo de reforzar arsenales nucleares expresado el jueves tanto por el jefe de Estado ruso, Vladímir Putin, como por el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump.

«China defiende la completa prohibición y destrucción de las armas nucleares», señaló en rueda de prensa la portavoz del Ministerio de Asuntos Exteriores chino, Hua Chunying, al comentar las declaraciones de los dos líderes. «El país con el mayor arsenal nuclear debe asumir responsabilidades especiales y prioritarias, y liderar una dramática reducción de sus armas para crear las condiciones que lleven a un completo desarme atómico».

Un respiro para los habitantes del planeta si consideramos las altisonantes declaraciones de Trump contra China. Los roces diplomáticos se iniciaron poco después de la victoria de Trump, cuando sostuvo una comunicación con la presidenta de Taiwán, Tsai Ing-wen, quien habló con el nuevo presidente de EEUU para felicitarlo por su victoria en las urnas. Beijing asume que ese es su territorio.

En breve, The Washington Post, hizo una delación que puede virar la diplomacia entre las dos potencias: desde el entorno directo de Trump, y durante meses, se buscó el acercamiento con Taiwán, como una provocación que Estados Unidos ha evitado durante décadas… Al menos… en las formas.

El nuevo presidente hizo erupción: reclamó a los críticos por el doble rasero de hacerse de la vista gorda ante los “miles de millones correspondientes a armamento militar de Estados Unidos a Taiwán, pero indignados por considerar que yo no debería haber aceptado su llamada para felicitarme”.

China interpretó el incidente como parte de la inexperiencia del Presidente electo.

Vía Twitter, Trump arremetió contra China a la que acusó de recurrir a la devaluación artificial de su moneda para competir de forma desleal en el mercado internacional y desató su furia contra «los planes expansionistas de Beijing en el Mar de la China meridional» mediante la construcción de bases militares que son consideradas como una amenaza por países como Vietnam, Indonesia, Malasia, Brunei y Filipinas… Una estrategia que, por cierto, aplica Estados Unidos en América Latina, o como dicen en nuestro barrio: «cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo».*

*Expresión venezolana que se expresa cuando alguien observa o critica algo a una persona mientras él mismo posee el defecto criticado. Esto se debe a que tanto el morrocoy como el cachicamo poseen una coraza bastante fuerte.

LC

 

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