Bolivia celebra inicio del año aymara

El Estado plurinacional de Bolivia celebra este 21 de junio el inicio del año aymara; el año Nuevo Andino congrega a miles de personas en las ruinas de la antigua Tiwanaku.

La festividad, llamada «Willka Kuti» (retorno del Sol) o Machaq Mara (Año Nuevo), cuenta 5.527 años, aunque se retomó en la década de 1980, luego de que unos jóvenes de un movimiento indio aymara quisieron restaurar en la memoria de su pueblo los rituales milenarios dedicados cada 21 de junio, en el solsticio de invierno en el hemisferio austral, lo que también corresponde con un nuevo ciclo agrícola.

El presidente boliviano, Evo Morales, que es aymara, se trasladó en la madrugada del viernes 21 de junio hasta el templo de Kalasasaya de Tiwanaku como miles de bolivianos y visitantes de otros países para cumplir con el ritual de levantar las manos para recibir los primeros rayos del Sol junto a una fogata que consume ofrendas preparadas por los chamanes aimaras.

El Año Nuevo Aymara o Año Nuevo Andino Amazónico celebra el solsticio de invierno. Este es un evento en el que el sol parece encontrarse más alejado de la tierra, esto se debe al grado de inclinación con respecto al sol.

El planeta recibe menos luz y hace que el día parezca más corto. Este día es celebrado por los collas paganos de Bolivia, un nombre utilizado para denominar a las personas de la cultura Aymara.

Este día representa el año nuevo, gracias a la creencia del resurgimiento del sol. A pesar de ser una celebración muy autóctona de la cultura Aymara, la celebración es de orden nacional cada 21 de junio, luego de que en el 2005, el entonces presidente Carlos Mesa promulgó una ley para declarar al Año Nuevo Aymara como Patrimonio Intangible, Histórico y Cultural de Bolivia.

La etnia aymara celebra una tradición que hoy es de toda Bolivia.

En 2009 el Gobierno de Evo Morales decretó que cada 21 de junio sea festivo nacional y después le cambió el nombre a Año Nuevo Andino, Amazónico y del Chaco porque la celebración alcanzó a más de 230 lugares del país considerados sagrados.

Por su simbolismo para los indígenas y los agricultores, la fiesta ahora es replicada en algunas regiones de Chile, Argentina y Perú y los bolivianos la reproducen incluso en Europa, aunque el centro arqueológico de Tiwanaku, a 71 kilómetros de La Paz, concentra las principales ceremonias por su importancia para el mundo indígena andino.

XC

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