#VTanálisis Los préstamos del Coronavirus: El FMI vuelve a encadenar a América Latina

La crisis generada por el Covid-19 en América Latina, no solo pasa por el número ascendente de contagiados o fallecidos; también incluye la desaceleración de la economía (continental y mundial), la alteración de las cadenas de suministro, la caída de los precios de las materias primas, la contracción del turismo y el endurecimiento de las condiciones financieras, deteniendo la actividad productiva en muchos países del orbe y opacando dramáticamente sus perspectivas económicas.

Se habla, incluso, de que 2020 será definitivamente un año de crecimiento negativo para la región. Ahí es cuando el Fondo Monetario Internacional (FMI) se frota las manos.

El marasmo económico implica para el organismo multilateral, famoso por sus fórmulas de pago imposibles, volver a los viejos mecanismos de empréstitos mil millonarios a las economías hundidas de la región, con el fin último de mantenerlas sojuzgadas eternamente.

En Venezuela recordamos con pavor las alianzas entre las mafias económicas y la clase política de la Cuarta República con el FMI, que durante las décadas de los 80 y 90 se constituyeron en una espada de Damocles amenazando la estabilidad social por las durísimas condiciones impuestas por el organismo para el pago de la deuda externa, que hizo explosión con el “paquetazo” de 1989 y se volvió crítica a finales de 1997.

En el medio de la pandemia, el organismo afinó sus estrategias y hasta la fecha, tiene comprometidas a casi todas las economías de la región con financiamientos de emergencia (vía Crédito Rápido y Financiamiento Rápido), excepto Venezuela y Nicaragua, a quienes les negó préstamos a discreción bajo el argumento de que  el país venezolano (que pidió $ 5.000 millones) no se sabe quién gobierna, mientras que en la nación centroamericana ($ 470 millones) no hay seguridad de un buen manejo de la crisis.

El «coronadólar» avanza por América Latina

Sus dólares y sus yugos

Lo que viene para Latinoamérica en su etapa pospandemia, donde ya se contabilizan casi 30 mil fallecidos y más de 500 mil contagiados de Covid-19, es una “nueva normalidad” económica engalanada con sus viejas ataduras: ajustes fiscales graduales, estabilidad macroeconómica y sostenibilidad de la deuda a mediano y largo plazo. ¿Nos suena?

Hasta ahora son más de 4 mil millones de dólares los que el FMI tiene repartidos entre 12 países de América Latina y el Caribe, según los datos oficiales (https://www.imf.org/en/Topics/imf-and-covid19/COVID-Lending-Tracker#ftn): Bolivia, Costa Rica, Dominica, República Dominicana, Ecuador, El Salvador,  Granada, Haití, Jamaica, Panamá, Paraguay y Santa Lucía ya recibieron lo suyo, y se mantienen a la espera de los trámites correspondientes Colombia y Perú, que solicitaron 11.000 millones de dólares cada uno, y Honduras, por 340 millones de dólares.

El puñal sobre Costa Rica y Haití

Son, obviamente, acuerdos leoninos que generan compromisos perversos.

Para desembolsar los 111,6 millones de dólares que solicitó Haití, el país más pobre del continente y uno de los más miserables del mundo, el organismo multilateral condicionó el préstamo a violatorios mecanismos de auditoría financiera y operativa internas.

“El FMI tiene la intención de seguir apoyando a Haití a través de un programa supervisado por el personal para ayudar a comenzar el proceso de restaurar la estabilidad y la sostenibilidad macroeconómicas, construir una mejor red de seguridad social y abordar las debilidades y la corrupción de la gobernanza», dijo Tao Zhang, director general adjunto del organismo.

Confirmó un préstamo por $ 504 millones a Costa Rica y permitió la relajación temporal de los límites de gasto público, la política monetaria y el tipo de cambio aplicados por el gobierno de Carlos Álvaro Quesada, hasta el día en que se supere la crisis sanitaria, cuando ese país deberá retomar medidas macroeconómicas restrictivas.

La hipoteca postpandemia será una dura cruz para la región

Se acabó el merengue pero baila Lenin

El anticipo de $ 650 millones a República Dominicana, se produjo a cambio de que, superada la pandemia, se vuelva a “una consolidación fiscal gradual, incluido el establecimiento de un marco fiscal a mediano plazo, para garantizar que la relación entre la deuda pública y el PIB se mantenga sostenible y en una senda en declive”, lo cual se traduce en la aplicación de una serie de medidas que finalmente golpearán al pueblo.

Para desembolsar 469,7 millones de dólares en préstamos para Ecuador, uno de los países de América del Sur más golpeados por el virus, la directora del fondo, Kristalina Georgieva, anunció que «las autoridades se comprometen a abordar los riesgos para la sostenibilidad fiscal y de la deuda. Con este fin, han tomado algunas medidas iniciales sustanciales, incluida la participación con acreedores del sector privado en una operación de deuda», lo que asocia indudablemente a Lenin Moreno y su nefasto gobierno con los hilos del poder económico de ese país.

Permisos a El Salvador y elogios para la Áñez

El Salvador recibió $ 389 millones y “permiso” para incrementar el déficit presupuestario a fin de preservar la salud pública y contener el impacto económico del actual virus, hasta que pase la urgencia.

Luego, por órdenes del FMI, el país centroamericano deberá comprometerse a aplicar un ajuste fiscal gradual a partir de 2021, que apunte a un saldo fiscal primario del 3,5 % del PIB para fines de 2024 y “poner la deuda pública en una senda firmemente decreciente para alcanzar el 60 % del PIB para 2030″, según los anuncios de Mitsuhiro Furusawa, subdirector gerente del organismo.

En Bolivia, la autoproclamada Jeanine Áñez recibió 320 millones de dólares sin recibir el más mínimo cuestionamiento a su protagonismo en el golpe de Estado del año pasado. Al contrario, Furusawa elogió su respuesta a la crisis sanitaria, al considerarla «oportuna, bien focalizada y apropiada» y solo le exigió “garantizar la estabilidad macroeconómica y la sostenibilidad de la deuda» en la etapa pospandemia.

Por su parte, Nicolás Maduro recibió un portazo en la cara cuando en marzo pasado le pidió al organismo un préstamo de emergencia por $ 5 mil millones para combatir al nuevo coronavirus.

Para el Fondo Monetario Internacional, organismo al que abandonó Venezuela en 2007 luego de honrar todas sus deudas por órdenes del presidente Chávez, la solicitud no procedía en vista de que no existe claridad entre sus 189 estados miembros sobre a quién reconocer como presidente legítimo de Venezuela.

En el seno del organismo, recinto de los poderes económicos que dominan al capitalismo mundial, al menos el 60% de sus miembros “respaldan” al gobierno ficticio de Juan Guaidó, incluyendo Estados Unidos.

Marlon Zambrano/VTactual.com

#VTanálisis La diatriba de Mercosur: Privilegiar el comercio o la vida

Artículos relacionados