#VTanálisis Pacientes psicodependientes tienen opciones durante la pandemia

Los trastornos psicológicos y las adicciones son enfermedades del ser humano que necesitan ser tratadas bajo supervisión médica, por ser patologías afines a la dependencia. Ante la pandemia por Coronavirus la atención de estos tratamientos ya no se pueden realizar de forma presencial.

En Venezuela se han impulsado una serie de opciones y mecanismos para que la atención profesional de estas patologías se puedan seguir llevando a cabo. La tecnología va de la mano, es la aliada.

Psicólogos y psiquiatras han activado canales tecnológicos para la asistencia de sus pacientes, con previo acuerdo de la cita consultan a los pacientes por los canales más efectivos: Telegram, video llamada de WhatsApp, notas de voz, Zoom, llamadas telefónicas y Skype.

Aunque es una opción viable para estos pacientes, hay quienes aseguran que ante la contingencia las condiciones económicas han cambiado.

«Una consulta psiquiátrica se ubica actualmente en 40 dólares, aproximadamente Bs.7 millones 200, por una hora de consulta. Antes de la cuarentena costaba 20 dólares, pero es una herramienta que no puedo dejar de utilizar para mi tratamiento por trastorno compulsivo», detalla Maglen Arias, paciente psiquiátrica desde hace 9 años.

A este precio se le suma el costo del tratamiento, Arias expresa que las condiciones de atención no son igual que las presenciales. «No es lo mismo estar en un consultorio y hablar con el especialista, que conseguir un espacio adecuado en la casa para poder hablar con tranquilidad, y si vives acompañado es más complicado, nunca será lo mismo porque no hay privacidad», explica.

Eliana Camacho, médico psiquiatra cuenta que las consultas han incrementado en los dos últimos meses.»La situación actual ha hecho que la gente este ansiosa, en especial las personas con condiciones y patologías específicas que son psicodependientes, es decir, necesitan de la atención de un especialista para no recaer, luego que la tienen bajan sus niveles de ansiedad. Antes de esto atendía 4 pacientes por día, por las condiciones del consultorio y la zona donde trabajo, ahora atiendo hasta 10 pacientes por día porque no tengo restricción de horarios«, dice.

Manifiesta que también hay limitaciones debido a la deficiente conexión a internet que hay en el país.

Acompañamiento a distancia

En la iglesia Nuestra Señora del Carmen, ubicada en Catia, – una populosa zona de la capital de ese país – se presta el servicio profesional para personas con dependencia al alcohol.

Alcohólicos Anónimos (AA), una organización sin ánimo de lucro tiene dentro de su estructura una figura denominada «Padrino». Es una persona que se encarga de atender a las personas dependientes del alcohol, por si presentan una recaída.

Alberto Miguel Pérez, relata que está bajo tratamiento y ante las ganas de recaer en la ingesta de alcohol debe llamar al «Padrino», quien lo aconseja y visita para recordarle los pasos que debe seguir, siempre y cuando se cumplan las medidas higiénicas por el Covid-19.

«En situación normal, voy a la iglesia cuando siento ganas de tomar y ahí recibo una charla motivacional donde me recuerdan las consecuencias de ese vicio. «Desde la cuarentena no puedo hacer eso, por lo que llamo a mi ‘padrino’ asignado y él me visita. Pero no puede ser una visita seguida, así que corre de mi parte que pueda o no controlarme», declara.

El párroco de la iglesia, Oswaldo Paz, explica que las medidas fueron tomadas para proteger a la comunidad, resalta la importancia de mantener la atención de estas patologías.

«En la iglesia también atendemos personas con problemas de adicción a las drogas, en este caso es más difícil prestarle atención a distancia, sin embargo, tenemos personas capacitadas para hacerle seguimiento a estos casos, los llamamos todos los días tres veces al día, les proveemos alimentos y medicamentos para controlar la ansiedad», destaca Paz.

Ante la situación, muchos son los casos de personas que deben controlar su condición especial de dependencia. Especialistas recomiendan buscar distracción en casa, leer libros, películas, establecer algún oficio rutinario o conversar con los amigos y familiares a través de los canales tecnológicos.

Narkys Blanco/VTactual.com

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