Cascos Blancos añaden leña al fuego de relaciones colombo-venezolanas

Las relaciones colombo-venezolanas continúan su proceso de vertiginoso deterioro. Con la activación de los llamados Cascos Blancos argentinos en la frontera más viva de Suramérica. Las alarmas se encendieron en territorio venezolano ante una inminente injerencia en los asuntos internos de la nación caribeña. El gobierno venezolano aún no ha emitido ningún pronunciamiento al respecto, pero ya mueve sus piezas en esta tensa situación.

El gobierno de Colombia encabeza las medidas regionales en contra del gobierno de Nicolás Maduro, no sólo desde las acciones políticas, sino desde el bloqueo al ingreso de medicinas y alimentos a suelo venezolano a través de la frontera común, y con el ataque a la moneda de Venezuela a través de su compra-venta ilegal.

Los Cascos Blancos argentinos operan a solicitud del gobierno colombiano para «atender» a venezolanos que Bogotá no recibe

La llegada de los Cascos Blancos a suelo colombiano, inaugura un nuevo capítulo en la crisis bilateral: la creación del escenario de «crisis humanitaria». A través de este mecanismo, los colaboradores del gobierno argentino y sus huéspedes colombianos, tendrán la ocasión de montar falsos positivos sobre la situación en Venezuela en busca de una intervención mayor. La expresión “falsos positivos” nació justamente en la Casa de Nariño para combatir a sus detractores.

Motivaciones de los Cascos Blancos

Esta organización tiene su origen en 1994 y opera junto a la cancillería argentina en labores de “asistencia humanitaria”  en casos de desastres, prevención y riesgo, al país que lo solicite. Operan en los cinco continentes y cuentan con el aval de la ONU y la OEA. Han sido reconocidos como un equipo de trabajo basado en «la cooperación y la solidaridad, guiado por el principio de no indiferencia entre los Estados”. Justamente ese principio de “no indiferencia” es lo que más llama la atención.

Así llegaron los Casos Blancos argentinos a suelo colombiano por solicitud de Bogotá

Tras la aparente «noble labor» que prestan los Cascos Blancos, su presencia en medio de un conflicto entre dos naciones como Venezuela y Colombia sienta un precedente de parcialidad peligrosa. Ya los venezolanos tuvieron experiencias desagradables con la actuación de esta misión durante las protestas violentas de 2017. Los Cascos Blancos no son un organismo multinacional, son representantes del Estado argentino que ahora juega un papel parcializado en un conflicto ajeno. Tal vez a eso se refiera el “principio de no indiferencia”.

La victoria electoral del uribismo en las recientes elecciones colombianas, promete empeorar la situación entre los vecinos. En el deterioro de estas relaciones, los Cascos Blancos pueden jugar un papel fundamental.

Movimiento de piezas en Venezuela

En medio de la crisis venezolana, de la cual EE.UU, Colombia y sus aliados tienen mucha responsabilidad, el gobierno de Nicolás Maduro pone sus barbas en remojo ante la arremetida de sus vecinos. La instalación de 7 bases estadounidenses en Colombia, su ingreso a la OTAN y la victoria de Iván Duque – del ala más radical antivenezolana – ameritan que el gobierno de Caracas empiece a mover sus fichas en el tablero.

El pasado 24 de junio Venezuela celebró los 197 años de la Batalla de Carabobo, que selló la independencia de esa nación en 1821. Durante el desfile militar, el gobierno exhibió su poderío militar de última generación, conformado por artillería, misiles, aviones de combate y reconocimiento de tecnología china y rusa. El Comandante General del Ejército, Mayor General Jesús Suárez Chourio, aprovechó el acto para jurar lealtad al presidente Maduro y la Revolución Bolivariana.

“Queremos decirle al mundo entero que los problemas de los venezolanos, los resolvemos los venezolanos. No aceptaremos por ningún motivo injerencia extranjera alguna que trate de mancillar nuestro honor patrio” General de Brigada José Murga Batista, Comandante de artillería.

El presidente Nicolás Maduro dijo en ese mismo acto, que desde Bogotá se pretende dividir a la Fuerza Armada venezolana y sugirió que algunos traidores podrían ser comprados. En tal sentido, pidió la unidad, disciplina militar y ordenó “cerrar filas, rodilla en tierra, en combate contra la traición… y en defensa de la identidad nacional. Que nadie se deje engañar por los cantos que suenan desde Bogotá”, sentenció el mandatario venezolano.

RB

El Duque que busca manchar a Venezuela

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