Asamblea Nacional: A un año del naufragio

Caracas. En 17 años de Gobierno del chavismo en país, se han desarrollado 20 procesos electorales. Consultas que van desde la decisión para aprobar o no una nueva Constitución, hasta la elección de autoridades nacionales y locales, pasando por un referendo revocatorio, figura inédita que se estrenó en la nueva Carta Magna y con la que se reafirmó a Hugo Chávez en la presidencia de la República en 2004.

De todos estos procesos comiciales el chavismo salió victorioso en 18. Hace un año, el 6 de diciembre de 2015 se dio la segunda derrota en el terreno electoral para las fuerzas revolucionarias del país. La oposición logró 112 diputados mientras que el chavismo alcanzó 55.

El escenario convocó a los partidos y movimientos de la revolución a un proceso de revisión interna y autocrítica. Los sectores de la oposición comenzaron a hacer promesas a sus electores de un cambio de Gobierno (a pesar de conocer que Venezuela es un país presidencialista y no de régimen parlamentario).

Desde entonces, la posibilidad de un conflicto entre poderes ha estado latente. En enero el recién nombrado presidente del parlamento, Henry Ramos Allup (AD), prometió que en seis meses saldrían del Presidente de la República.

A la par de las discusiones entre los partidos opositores, para encontrar consenso en la forma de “salir” del jefe de Estado, incluyendo la renuncia o abandono del cargo (nunca contempladas por el presidente Nicolàs maduro), emprendieron la aprobación de leyes, al menos polémicas en el ámbito constitucional venezolano.

Entre ellas, destaca una ley de amnistía, con la que se pretendió perdonar la comisión de delitos graves contra personas y contra la República, así como una ley de propiedad de la vivienda, que según denunció el Poder Ejecutivo, tenía la intención de privatizar el derecho a la vivienda consagrado en la Constitución Bolivariana. El mismo Ramos Allup reconocería en una entrevista radial que si una familia no podía pagar su casa, sería desalojada para otorgarle el beneficio a quien si pudiera cancelar.

Ambas leyes, como otras aprobadas por el parlamento, fueron declaradas inconstitucionales por el Tribunal Supremo de Justicia.

Pasados los seis meses, ninguna iniciativa para derrocar al Presidente de la República prosperó. Además, la discusión sobre la legalidad de la AN estuvo sobre la mesa por denuncias de fraude electoral en el estado Amazonas; el gobernador de la entidad, Liborio Guarulla habría participado en la compra de votos para favorecer a la oposición.

Sin embargo, de espaldas al TSJ la AN juramentó a los diputados en julio de 2016, razón por la cual sigue en este momento en desacato frente al máximo Tribunal de la República, con lo que todos los actos legislativos son nulos, mientras no sean desincorporados los parlamentarios cuya elección está en discusión.

Mientras, por parte del chavismo, una de las iniciativas fue el Congreso de la Patria. Mujeres, jóvenes, campesinos, comunicadores, entre otros sectores participaron de la iniciativa como proceso de revisión y reimpulso interno. A pesar de reconocer sus propias fallas, atribuyeron la victoria de la oposición a un proceso de guerra económica y psicológica contra el pueblo venezolano, cuya lealtad con la revolución habría sido socavada por ataques como el desabastecimiento provocado.

Entretanto, el primer aniversario de esta elección, coincide con la convocatoria a la segunda plenaria del diálogo nacional entre Gobierno y oposición. Sin embargo, la dirigencia opositora decidió no asistir, a pesar de tener todas las garantías para lograr un acuerdo nacional y avanzar en la resolución de los conflictos internos del país.

Ante este escenario, la pregunta obligada es ¿cuál será el rumbo de la AN? El Poder Legislativo no podrá seguir legislando mientras no se ponga a derecho con el TSJ.

Una mirada en retrospectiva, parece develar que el rumbo de la AN ha sido el de un barco en el naufragio, sin un puerto seguro donde llegar, aislado del resto de los poderes de país y de la comunidad internacional. Esa será la AN que en pocos días recibirá tal vez Julio Borges (según lo pactado en el seno de la MUD). ¿Conseguirá el dirigente, embarcado en varias aventuras contra la institucionalidad del país, llevar la nave a puerto seguro?. El rumbo de la AN está lleno de interrogantes.

JS

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