7 pecados de RCTV

Hace 11 años, el 27 de mayo de 2007, el canal Radio Caracas Televisión (RCTV) transmitió por última vez en señal abierta luego de que el gobierno del presidente Hugo Chávez negara la renovación de su concesión para usar el espectro radioeléctrico.

La decisión, apegada a derecho y considerada justa por gran parte de los venezolanos, levantó una gran polémica nacional e internacional que sirvió durante meses como argumento para señalar a la Revolución Bolivariana como violadora de la libertad de expresión.

Veamos los siete pecados de RCTV:

1. Usar la señal para conspirar

La connivencia de RCTV con la oposición local y sus auspiciadores foráneos hicieron del medio un actor político protagónico en la desestabilización diaria contra el gobierno constitucional.

No solo encabezó abiertamente –junto a Venevisión- el golpe de Estado de 2002, sino continuó los años sucesivos aprovechando su agenda mediática para posicionar a su antojo matrices de opinión manipuladas o falsas sobre las figuras gubernamentales y los planes sociales.

RCTV fue la caja de resonancia de cientos llamados ilegales a derrocar al gobierno

2. Disfrazar de entretenimiento el sesgo político

Uno de los fuertes programáticos de RCTV eran sus dramáticos (novelas y seriados) y programas de entretenimientos (variedades y concursos).

Sin embargo, paulatinamente los guionistas y escritores fueron filtrando sus preferencias políticas en los productos audiovisuales al punto que se emitían velados mensajes políticos e ideológicos (discursivos y gráficos) durante toda su parrilla de programación.

Menores de edad fueron usados para impulsar mensajes políticos

3. Impulsar la zozobra

Durante los agitados años de marchas opositoras y contramarchas revolucionarias, RCTV se alejó por completo de la responsabilidad social y desaprovechó su amplio poder de penetración y proximidad con las familias venezolanas para emitir mensajes reconciliatorios y de acato a las leyes.

En cambio, impulsó a través de una amplia rotación en sus pantallas propagandas políticas y llamados a “calentar la calle” que la mayoría de los casos terminaban en violentos enfrentamientos con las fuerzas de seguridad.

Periodistas de la planta se convirtieron en beligerantes defensores de la derecha local

4. Poner en riesgo el trabajo de sus empleados

A pesar que el espectro radioeléctrico es un bien del dominio público y su uso es limitado por la República (tal y como lo prevé la Constitución, la Ley Orgánica de Telecomunicaciones y la Ley Resorte) los dueños de RCTV  (del grupo de empresas 1BC) consideraban que se trataba una posesión privada que podían usar incumpliendo las leyes a riesgo de la salida del aire de su señal.

No es un dato menor que RCTV siguió transmitiendo su programación a través de la televisión por cable que en Venezuela debe cumplir con parámetros legales mucho menos exigentes que la señal en televisión abierta. Su presencia en el nuevo formato fue muy poco publicitada pues jugaba en contra del discurso de atropello ilegal que intentó impulsar.

Parte de los trabajadores despedidos por el paso de RCTV a canal por cable fueron contratados por el canal estatal que ocupo su antigua señal TVES

5. Aprovechar su trayectoria internacional

Por sus 53 años ininterrumpidos al aire y la comercialización de sus antiguas producciones dramáticas, RCTV era uno de los canales privados más reconocidos de Latinoamérica y ese peso específico lo llevó a considerarse por encima de la Ley.

Sus dueños consideraban que el apoyo foráneo (La Corte Interamericana de Derechos Humanos consideró que la medida fue “arbitraria”) le permitiría manejar el espectro del Estado como si se tratara de un simple commoditty y no de un medio con grandes responsabilidades: Libertad de expresión, información, opinión e intercambio libre de ideas.

Marcel Granier, presidente y gerente general de Empresas 1BC, se convirtió en el principal vocero contra el gobierno venezolano en el exterior.

6.- Sacar al chavismo de la pantalla

Conforme el canal radicalizó su sesgo político fueron desapareciendo las noticias, eventos, planes y voceros gubernamentales o afectos al chavismo, negando la pluralidad, la diversidad y la participación ciudadana.

En vez de una televisión de servicio público donde participaran todas las aristas del efervescente debate político y social nacional, RCTV invisibilizó y satanizó cualquier mensaje que reivindicara al gobierno del presidente Chávez o los procesos políticos progresistas de la región. La ausencia se hacía más notoria toda vez que una amplia mayoría de la población apoyaba al chavismo.

El director de prensa de RCTV durante el golpe de Estado, Andrés Izarra, denunció que los directivos le exigieron «cero chavismo en pantalla».

7. Menospreciar al pueblo venezolano

En aquel entonces RCTV prefirió ponerse a favor de una minoritaria parcialidad política y dar la espalda a la mayoría del pueblo que se definía abiertamente seguidor de la Revolución Bolivariana (tal y como quedó en evidencia elección tras elección).

A pesar de su experiencia mediática, perdió de vista a “su audiencia real” y menospreció las creencias, valores y visiones del nuevo sujeto político de la sociedad venezolana.

Actualmente RCTV es una empresa productora de contenido televisivos para el exterior

ER

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