El giro que dio Latinoamérica y sus consecuencias #3raParte

En la segunda parte de este seriado, el internacionalista Luis Quintana, en entrevista exclusiva para VTActual.com, explicaba cómo la derecha ha conseguido quitarle espacios de poder a la izquierda en Latinoamérica, la aparición de los organismos de integración regional y cómo la OEA ha “resurgido” como instrumento de ataque contra el proceso revolucionario de Venezuela. Sobre este último particular girará esta última parte del seriado.

Quintana alega que organismos como la Unasur, la Celac y el Alba, que “son instituciones insipientes, que apenas están naciendo”, han sufrido el cambio de correlaciones de fuerzas en el continente, especialmente con el cambio de gobierno en dos gigantes como Argentina y Brasil. Ello ha provocado que sean menos “relevantes”, e incluso un tanto frágiles debido a que a lo interno de éstas se refleja la actual correlación de fuerzas que es tremendamente adversa al avance de los objetivos de unidad regional, y que tiene en la mira al gobierno venezolano por ser uno de los principales agentes de cambio en Latinoamérica.

Evidentemente este escenario internacional ha afectado a Venezuela, acota el entrevistado. Hace 10 años era el líder del proceso de unidad regional y en este escenario es un país acosado por sus vecinos continentales. Sigue gozando de mucho respeto por parte de otros gobiernos, tanto del continente como del Caribe. También sigue polarizando en el continente, por eso es que no ha prosperado hasta ahora ninguna iniciativa desde la OEA porque hay un grupo de países que mantiene una posición de respeto, de dignidad, en relación con Venezuela, en reconocimiento al desarrollo que ha permitido la nación en los distintos países de la región.

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Poco o nada ha logrado la OEA en su asedio contra Venezuela, gracias a la postura digna de países en la región.

Ante ello, Venezuela debe plantearse unos objetivos a corto y mediano plazo, que implican tomar la iniciativa e ir hacia una ofensiva, para romper con una lógica de aislamiento que se pretende imponer desde Estados Unidos. La idea es romper la lógica del conflicto con los vecinos y tender puentes con ellos.Venezuela no puede estar aislada de un continente como América Latina, tiene una interdependencia con sus vecinos y viceversa”, afirma Quintana.

Pese a que no es una tarea sencilla, es necesaria, enfatiza el internacionalista, quien pronostica sanciones unilaterales en el corto y mediano plazo por parte de los vecinos, producto de la estrategia estadounidense de trasladar la carga de la responsabilidad del asedio hacia estos. En otras palabras, que sean los vecinos quienes se encarguen de presionar y aislar al gobierno venezolano para una salida a la crisis que estos mismos han generado y que el gobierno del presidente Maduro salga del poder, que es en esencia lo que ellos buscan.

Estas palabras toman mayor significado luego de lo expresado por el vicepresidente estadounidense Mike Pence, quien inició su tercera gira por Latinoamérica el pasado 25 de junio, con el fin de incrementar la presión sobre el actual Gobierno venezolano. “Es hora de actuar con más firmeza” para “restaurar la democracia” en Venezuela, aseveró el político yanqui luego de visitar Brasil y reunirse con el mandatario no electo Michel Temer.

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Temer, sumiso y dependiente de los designios de EEUU, recibió a Pence para recrudecer el asedio contra Venezuela.

“La política exterior venezolana debe por un lado, preservar la posición de soberanía y promover un mundo pluripolar, pero al mismo tiempo debe diversificar sus relaciones económicas internacionales en una nueva etapa en la cual el petróleo sigue siendo importante pero deja de ser la principal fuente de divisas del país. Venezuela tiene todavía oportunidades para superar el cerco que le pretenden imponer en el vecindario latinoamericano y hemisférico, y al mismo tiempo tiene que buscar nuevos canales de diálogo con países de la Unión Europea que podrían ser atenuantes de las cargas que pretenden imponerse en su contra”, considera Quintana.

Venezuela no está aislada –enfatiza el analista- ni en Latinoamérica ni en el mundo. Dos inmensos aliados que tiene son Rusia y China, además de Irán e India que están interesados en una relación constructiva y de respeto con Venezuela. “Han demostrado ser respetuosos con las decisiones que toma el pueblo venezolano y el gobierno legítimo de Venezuela”.

“Creo que Venezuela debe en lo pronto afianzar sus relaciones con estos aliados tradicionales pero al mismo tiempo debe diversificar los actores con los que se vincula en el mundo porque si bien hay un contexto latinoamericano adverso en el que se cierran puertas, hay otros países de África, Asia y Europa que pueden perfectamente cooperar con Venezuela, pueden ser proveedores estables del país, pueden ser compradores de productos venezolanos no tradicionales y pueden contribuir perfectamente al desarrollo económico del país”, concluye Luis Quintana.

JA

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