Crisis del bipartidismo en Puerto Rico: ¿Se avecina un cambio?

“Los animales, asombrados, pasaron su mirada del cerdo al hombre y del hombre al cerdo; y nuevamente del cerdo al hombre; pero ya era imposible distinguir quién era uno y quién otro”, George Orwell: “Rebelión en la Granja”.

Esta frase de la novela “Rebelión en la Granja” de George Orwell refleja a la perfección lo que el bipartidismo representa a las democracias occidentales. Hablamos de dos grandes partidos que se alternan en el poder sin que sus gestiones representen un cambio real para los pueblos. El resultado es una creciente despolitización de la sociedad y el triunfo de la alternativa que posea una maquinaria electoral más fuerte. Puerto Rico no es la excepción.

Sin embargo, los últimos acontecimientos pueden ser el origen de un cambio sustancial en la Isla del Encanto. Desde 2016 atraviesa la peor depresión económica de los últimos 100 años. Para solventarla EE.UU. impone una Junta de Control Fiscal con un paquete de medidas neoliberales. En 2017 llega el “default” y el huracán María arrasa con toda su infraestructura.

Como si eso fuera poco, el partido gobernante aprovechó el “río revuelto” para obtener ganancias personales. Una serie de escándalos de corrupción saca al pueblo a las calles y a Ricardo Roselló de la Gobernación en julio de 2019. El saqueo de los recursos públicos continúa y salen a la luz nuevas denuncias de malversación de fondos. La crisis económica se agrava con el enjambre sísmico de principios de año y la pandemia de Covid-19.

Post con algunos de los escándalos de corrupción protagonizados por el PNP en los últimos 3 años

Insostenibilidad de la Colonia

Si hay algo en lo que coinciden todos los boricuas es en la insostenibilidad de su estatus de colonia estadounidense. Los estadistas representados por el Partido Nuevo Progresista (PNP) consideran que formar parte de la Unión será la solución a todos los problemas. No obstante, ningún inquilino de la Casa Blanca se ha “entusiasmado” con esa posibilidad. Para ellos es más “rentable” y cómodo mantener las cosas como están.

Por su parte un ala Partido Popular Democrático (PPD) aboga por la descolonización con el fin de terminar la relación actual eliminando la cláusula territorial. Así llevarían a Puerto Rico hacia un Tratado de Libre Asociación con los Estados Unidos que cumpla con lo estipulado en la Resolución 1548 de 1960 redactada por la Organización de las Naciones Unidas. El recién creado Movimiento Victoria Ciudadana asume la misma posición.

El Partido Independentista Puertorriqueño (PIP) propone el estatus de país soberano. Sin embargo, más de 100 años de colonización estadounidense ha logrado que gran parte de la población desconfíe de sus capacidades para asumir la independencia. A eso le debemos sumar el impacto de la propaganda negra en el electorado que asocia “independentismo” con “extrema izquierda” y a la izquierda con “pérdida de libertades” y “pobreza”.

Entre la abstención y la participación

La corrupción de los dos principales partidos políticos trajo como consecuencia una importante despolitización de la sociedad que  — a falta de una opción fuerte al bipartidismo — se inclina por la abstención electoral. Esta postura es alimentada por las suspicacias que despertó la aprobación entre gallos y medianoche de un nuevo código electoral con el voto penepista — el partido de gobierno — sin vistas públicas con la excusa de la cuarentena.

A eso le sumamos el fiasco de las primarias para elegir a los candidatos del PNP y del PPD. Los comicios tuvieron que completarse una semana después de su comienzo debido a la falta de papeletas en gran parte de los centros electorales. Este hecho generó el temor a lo que pueda ocurrir en las elecciones generales del 3 de noviembre después de este “ensayo” electoral en el que ni las papeletas llegaron a tiempo.

Por otra parte, el hecho de que todo el pueblo puertorriqueño se volcara a las calles hasta lograr la dimisión de Ricardo Roselló tuvo un impacto positivo en la toma de conciencia sobre la fuerza que puede ejercer el poder popular. Gran parte de los artistas que encabezaron las manifestaciones de julio de 2019 invitan a las urnas para lograr el cambio deseado por todos.

En julio de 2019 el pueblo boricua se rebeló contra la corrupción ¿Lo hará contra el bipartidismo?

Bipartidismo en crisis

Si bien la promesa electoral del gobernante Partido Nuevo Progresista (PNP) sigue siendo lograr la estadidad, el resto de los partidos cambiaron el foco del debate. Antes la discusión giraba en torno en ser estado de los EE.UU., ser soberanistas o independientes. Ahora se habla de depurar las instituciones, luchar contra la corrupción, mejorar el sistema de salud, defender la educación pública, la erosión de las playas… temas más concretos y cercanos al electorado.

En la discusión sobre la corrupción tanto el Partido Nuevo Progresista (PNP) como el Partido Popular Democrático (PPD) salen muy mal parados. Para junio de 2019, 10 alcaldes del PNP y 9 del PPD habían sido sentenciados por corruptelas. En los demás casos de funcionarios del Ejecutivo y el Legislativo el total, entre los dos partidos, sobrepasa los más de 500 convictos por corrupción pública. A Juicio del analista político Josian E. Bruno Gómez:

“Todos estos juicios reflejaron la organización de esquemas ilegales o mafias partidistas con violaciones éticas, malversación de fondos, extorsión, apropiación ilegal, conspiración, influencias indebidas, sobornos a contratistas y actos lascivos. Se trata de un modo de vivir robándole al erario, con el aval de las estructuras oficiales del PNP y el PPD durante varias décadas”.

Principales opciones electorales

Los resultados de las primarias del pasado domingo arrojaron las candidaturas de Pedro Pierluisi por el (PNP) y Charlie Delgado Altieri por el (PPD). El primero está bastante desprestigiado tras una investigación del New York Times que reseña — entre otras cosas — un patrón de enriquecimiento que le habría costado al pueblo de Puerto Rico unos $115 millones durante los pasados 10 años. Además, sus vínculos con el defenestrado Ricardo Roselló y la Junta de Control Fiscal le resta bastantes simpatías.

Bipartidismo Puerto Rico
Charlie Delgado Altieri (PPD) y Pedro Pierluisi (PNP)

Charlie Delgado Altieri (PPD) tiene a su favor una aparente buena gestión como alcalde de Isabela, cargo que ejerce desde 2001. No obstante, el hecho de que su hijo se lance a la alcaldía de Isabela mientras él hace lo propio para la gobernación recuerda la desafortunada relación entre los exgobernadores Pedro Roselló y su hijo Ricky.

La ficha del Partido Independentista Puertoriqueño (PIP) es el abogado Juan Dalmau. Actualmente es senador por Acumulación del PIP y es uno de los líderes independentistas más reconocidos de la isla. No obstante, como se expuso al principio de este trabajo, gran parte de la población le teme al independentismo.

El candidato Independentista, Juan Dalmau

Alexandra Lúgaro y el Movimiento Victoria Ciudadana

Alexandra Lúgaro es abogada y excandidata independiente a la gobernación de Puerto Rico en 2016. En esa oportunidad obtuvo 175,831 votos: 11.13% de los sufragios totales. Algo inédito para un candidato independiente frente a la aplanadora electoral de los partidos tradicionales. En 2019 funda el Movimiento Victoria Ciudadana para retar al bipartidismo.

Bipartidismo Puerto Rico
La candidata por el Movimiento Victoria Ciudadana, Alexandra Lúgaro

Esta alternativa nace junto a personas venidas de distintas experiencias: de la disidencia en el PPD, de las candidaturas independientes, otros partidos y movimientos minoritarios, además de la lucha sindical. Además, no defiende una opción de estatus. Adopta la definición de opciones de descolonización que establece la resolución 1541 (XV) de la Asamblea General de las ONU. Por lo tanto, está abierto a personas que defiendan la independencia, la libre asociación y la estadidad.

Está concebido para — entre otras cosas — revertir las medidas neoliberales impuestas por la Junta de Control Fiscal e incentivar la organización sindical. Asimismo, impulsar una reforma electoral que incluya: financiamiento público de las campañas, referéndum revocatorio y sistema de segunda vuelta si nadie obtiene 50% de los votos.

Y no menos importante: el compromiso con la descolonización y convocatoria de una asamblea constitucional de estatus, como mecanismo para iniciar ese proceso.

¿El fin del Bipartidismo?

De acuerdo con el historiador y sociólogo Rafael Bernabé con el Movimiento Victoria Ciudadana existe una posibilidad:

“En las pasadas elecciones el PNP ganó con un raquítico 42%. El PPD se quedó en el 38%. El descontento con esos partidos no ha dejado de crecer desde 2016. Por primera vez en décadas, una tercera fuerza tiene posibilidad real de estremecer las estructuras tradicionales de nuestra política”.

Sin embargo, para que el tan ansiado cambio sea una realidad es fundamental vencer el abstencionismo promovido por algunos sectores. La abstención es la principal aliada de las maquinarias electorales del bipartidismo.

Bipartidismo Puerto Rico
Campaña en las RRSS en contra de la abstención

En segundo lugar, se debe evitar la dispersión del voto de los descontentos con el bipartidismo. Existen opciones con ideas afines a las del Movimiento Victoria Ciudadana como, por ejemplo, la de Eliézer Molina del “Movimiento Conciencia” o las de Juan Dalmau del PIP. Lo ideal sería conformar un frente amplio que los incluya a todos.

De lograr ambas cosas, el fin del bipartidismo sería un hecho. De no ser así, será difícil pero no imposible. El próximo 3 de noviembre los puertorriqueños tendrán la última palabra.

Enza García Margarit/VTactual.com

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