Asamblea Nacional: el triste argumento de una telenovela calamitosa

Durante un año, la Asamblea Nacional ha sido así como una triste telenovela, de esas a las que acostumbraron a ver a cierto público latinoamericano. Esas trágicas hasta la saciedad, en las que a la protagonista le pasa hasta lo impredecible.

Así puede resumirse el primer año de gestión del parlamento, por primera vez en tantos años con mayoría opositora. El Presidente de la República denunció en días pasados que por primera vez en la historia del Poder Legislativo, se habían suspendido 34 sesiones en un año por falta de quórum, aún cuando la oposición tiene mayoría como para que sean suficientes diputados en una jornada de trabajo.

Cuando los venezolanos creíamos haber visto todo en esta serie llena de desencuentros, leyes inconstitucionales, desacatos, intentos de golpe y mentiras, este jueves un nuevo capítulo sorprendió a la audiencia: A pesar de que el tribunal Supremo de Justicia designó para un nuevo período a las dos rectoras del Consejo Nacional Electoral cuyo lapso había vencido, el parlamento convocó a una sesión para hacer lo mismo.

La AN nombraría a los dos rectores a sabiendas de que está en desacato y no tendría validez el nombramiento porque además, el tiempo para hacerlo había vencido. Sin embargo se convocaron, pero no asistieron. Eso complicó la trama.

Dos diputados de Un Nuevo Tiempo (William Barrientos y Adolfo Superlano) y uno de Acción Democrática (Ricardo Fernández) fueron los ausentes.

Pero el momento de mayor tensión ocurrió cuando en el twitter de UNT, se acusó al secretario de la AN Roberto Marrero de manipular la asistencia, pues puso como presente al diputado Luis Florido de Voluntad popular, partido que minutos antes había pedido sancionar a los inasistentes.

Así transcurrió la historia durante este capítulo, a los diputados opositores también se les pasó el lapso que ellos mismos se dieron para nombrar autoridades del Poder Electoral. Si estuvieran en la universidad, les dirían que están raspados por inasistencias.

Laura Canelón

LA OPINIÓN DEL AUTOR NO ES NECESARIAMENTE LA DE VENEZUELA TIMES

Artículos relacionados