Gina González, asintomática: “Lo más duro es el rechazo”

A Gina González le hicieron sus dos primeras pruebas rápidas el lunes 17 de agosto y ambas salieron afirmativas. Ese mismo día recibió el traumático hisopado que, en menos de una semana, señaló lo mismo: positivo para Covid-19.

Cuenta la joven reportera gráfica y activista por la inclusión lésbica, que ese 22 de agosto lo primero que sintió fue angustia, mucha, sobre todo al pensar en la posibilidad de haber contagiado a algún familiar o gente cercana con la que se relacionó durante el período en que desconocía su cuadro.
Luego le arrebató la tranquilidad el miedo al aislamiento y el rechazo de otras personas por su sobrevenida condición de infectada: “sientes su temor”.

Gina González
La reportera gráfica Gina González espera el reencuentro en los abrazos

El rechazo

Se detiene en este hecho que considera especialmente traumático: es automático, en seguida la gente se echa hacia atrás. “Es una especie de ‘te quiero, espero que salgas de esto pronto, pero no me vayas a tocar porque me vas contagiar’”.

Algo parecido experimentó cuando, ya identificada como positiva y mientras la trasladaban con personal sanitario vestido con trajes de bioseguridad al sitio de convalecencia, la gente a la distancia le hacía la señal de la cruz o pedían, abiertamente, que se la llevaran de ahí.

“Yo creo que por eso es que uno se siente bastante solo cuando te dicen que tienes Covid-19, porque sabes que vas a sentir el rechazo físico de otras personas, por lo que después de que uno sale de esto lo que quiere es un abrazo”.

Gina, como otros comunicadores sociales y trabajadores del diario Ciudad Caracas con sede en la esquina de Gradillas del centro de la ciudad, fue víctima de un foco de contagio que ameritó las acciones inmediatas del control y acordonamiento higiénico para evitar males mayores, con óptimos resultados.

¿Pensaste alguna vez que te iba a tocar a ti?

Pensé en que tenía posibilidades, porque trabajo en la calle muchas veces, haciendo reportajes a grupos, personas o en sus casas, aunque procuré ser cuidadosa y seguir las medidas de bioseguridad. El contagio es muy fácil.

 ¿Tienes algún temor?

— Temo a que este virus separe a la humanidad como colectividad, a que nos volvamos más individualistas y que debilite la organización social de movimientos sociales, para dejar a los estados el poder de decidir ahora más que nunca por el futuro de los pueblos. Siento que este virus busca generar miedo, pánico y la disminución de ancianos y gente con patologías que afectan el sistema inmunológico.

Gina, estudiante de artes audiovisuales de Unearte, performancera, defensora de derechos humanos y miembra del movimiento Leabofeminista Decolonial de la Abya Yala, se siente privilegiada: no solo fue atendida rápidamente por personal especializado y de forma gratuita para las pruebas rápidas y el PCR, sino que en la espera de los resultados de la prueba profunda la mantuvieron esperando en un hotel con todas las comodidades, donde recibió las tres comidas diarias.

“En este momento estoy en un hotel sanitario, en donde comparto habitación con otra chica con síntomas leves, ambas coincidimos en que nos han tratado bien”, destaca.

Igual reflexiona sobre la necesidad de hacerle seguimiento a todos los procesos para asegurarse de que siguen el camino ideal y recomienda, a quien presente síntomas —en vista de que cada vez son más las personas contagiadas— no caer en pasividad. “Hay que demostrar que uno es consciente en estos procesos, que somos sujetos de derecho, para no ser tratados como un títere. Pero en definitiva no me quejo”.

Gina González

 ¿Qué tratamiento tomas y cómo has ido evolucionando?

Desde el primer día de mi estadía en el hotel sanitario he hecho tratamiento, las indicaciones me la facilitó el personal sanitario, dos chicas y un chico jóvenes. El tratamiento consiste en la toma de un desparasitante, en procesos de tres días, una aspirina diaria por diez días y dos pastillas de vitamina C. También te dan paracetamol, por si sientes dolor de cabeza o malestar. Yo, gracias a las diosas, no he sentido dolor. Agua y comida basada en proteína.

¿Tienes alguna reflexión sobre la vulnerabilidad de la vida en medio de la pandemia y de tu propio contagio?

— Sin duda la humanidad es vulnerable hoy más que nunca, no solo por el Covid-19, sino por el calentamiento global, el extractivismo, el desplazamiento forzado y todo el deterioro en materia de derechos, que perdemos por éste aislamiento social. Creo que es importante protegernos de este virus, sobre todo las personas mayores y con patologías que puedan agravar su condición de salud o poner en riesgo sus vidas. Por otra parte, creo importantísimo fortalecer las relaciones humanas, la organización colectiva y seguir generando redes, movimientos sociales que luchen y resuenen en nombre de la liberación de los pueblos.

 ¿Qué piensas hacer cuando salgas de esto?

—Lo primero: ir a abrazar y besar a mi familia, porque siento que me hace falta ese abrazo. Después de eso seguir trabajando por mis sueños, metas y seguir generando redes por un mundo basado en el respeto y porque los derechos de los nuestros pueblos no sean vulnerados en medio de esta crisis civilizatoria.

Marlon Zambrano/VTactual.com

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