¿Vendió EE.UU. tecnología nuclear a Corea de Norte?

El mundo se encuentra actualmente en vilo ante la posibilidad de una guerra entre Estados Unidos y Corea del Norte, dos potencias militares que poseen armamento nuclear, y que ponen  en peligro de aniquilamiento a unas 20 millones de personas, en una primera instancia de esa posible confrontación.

Las grandes corporaciones mediáticas han reseñado hasta la saciedad el peligro que representan tanto “la actitud belicosa” de Pyonyang, como las amenazas del “ataque preventivo” sobre Corea del Norte esgrimidas recientemente por el presidente de EE.UU., Donald Trump, así como su decisión de enviar hacia la península coreana una flota naval de combate, encabezada por el portaaviones USS Carl Vison.

Como ya es costumbre, Estados Unidos se volvió a convertir en “víctima” de sus propias decisiones, especialmente por responsabilidad de aquellos avaros funcionarios que operan en el complejo industrial-militar que mueve los hilos de la política estadounidense, pues resulta que el gobierno estadounidense es el principal responsable de que Corea del Norte haya logrado desarrollar exitosamente su programa de armas nucleares, al facilitarle la tecnología para ello.

De acuerdo a una investigación publicada por varios medios europeos, la trama empieza en 1996 cuando Donald Rumsfeld (exsecretario de Defensa de Gerald Ford 1975-1977 y posteriormente de George W. Bush entre 2001 y 2006), formaba parte del Directorio Ejecutivo de la firma Asea Brown Boveri (ABB), empresa suiza del sector de tecnologías para energías.

Donald Rumsfeld fue Secretario de Defensa bajo mandato de Bush, durante 2001-2006.

Rumsfeld usó sus contactos e influencias dentro del gobierno (fue congresista entre 1963-1969 y trabajó para las administraciones Ford, Nixon, Reagan y Clinton), para gestar dos contratos por más de 200 millones de dólares para la construcción de dos plantas nucleares, pese a que tanto Rumsfeld como el Departamento de Energía (DoE) yanqui sabían perfectamente que Corea del Norte tenía planificado desarrollar armas nucleares y que los residuos podían ser usados para éste plan.

El 16 de mayo de 1996, el DoE anunció haber autorizado ABB Combustion Engineering Nuclear Systems, filial controlada completamente por ABB, a proporcionar una vasta gama de tecnologías, equipos y servicios para la proyección, construcción, manejo operativo y mantenimiento de dos reactores en Corea del Norte.

Los dos contratos para los reactores nucleares se firmaron en el año 2000, cuando Rumsfeld todavía era parte del Consejo, que dejaría en enero de 2001 para convertirse en Secretario de Defensa de Bush. Dos años después calificaría “irónicamente” a Corea del Norte como parte del “Eje del Mal” que también abarcaba a Irak e Irán.

Precisamente en 2003, Pyonyang anunció su retiro del Tratado de No Proliferación (NPT por sus siglas en inglés), convenio mundial que obliga a los Estados que posean armas nucleares a no transferirlas a otros Estados (Artículo 1) y también obliga a los Estados no poseedores de armas nucleares a no recibirlas (Artículo 2). También obliga a todos los Estados firmantes, comenzando con los poseedores de armas nucleares, a adoptar “medidas eficaces a favor del cese de la carrera armamentista nuclear y del desarme nuclear” hasta que exista «un Tratado que establezca el desarme general y completo» (Artículo 6). Y también obliga a todos los Estados firmantes a “renunciar, en sus relaciones internacionales, al uso de la fuerza contra la integridad territorial o la independencia política de cualquier otro Estado”, señala su preámbulo.

Durante la Administración Reagan, Rumsfeld se reunió con Sadam Husserin, cuando éste era útil a los intereses de EEUU.

El artículo X establece que cualquier Estado puede retirarse del tratado si considera que existen «eventos extraordinarios», tales como una «percepción de amenaza», que les fuerzan a hacerlo así. Esta es precisamente el argumento de Pyonyang para el desarrollo de su programa nuclear, en vista a las constantes amenazas lanzadas por EEUU, como lo ratifican las declaraciones y acciones de las últimas dos administraciones.

Por otro lado, EEUU se muestra como el principal violador de todos estos acuerdos contenidos en el NPT, sin mencionar otras leyes internacionales. De acuerdo con la publicación de Il Manifesto, reseñada por la Red Voltaire, el gobierno estadounidense inició desde hace varios años y a un costo de mil millones de dólares, “un plan para reforzar sus fuerzas nucleares con otros nuevos 12 submarinos de ataque –armados cada uno con 200 ojivas nucleares– y 100 bombarderos estratégicos más –con más de 20 ojivas nucleares cada uno”.

Investigaciones revelan que EEUU ha depositado armas nucleares en Europa contraviniendo tratados internacionales como el NPT.

Además, según varias investigaciones periodísticas, Estados Unidos almacena en cinco países de la OTAN (Bélgica, Holanda, Italia, Alemania y Turquía), alrededor de 200 nuevas bombas nucleares del tipo B61-12, violando nuevamente el NPT. Por lo tanto, reaparece la constante doble moral del gobierno estadounidense como característica inherente de su política exterior al reclamarle a Corea del Norte sobre su programa nuclear. En otras palabras, EEUU se lo buscó.

Con información de la Red Voltaire, The Guardian y Swissinfo

JA

 

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