Fiesta clandestina enluta hogares peruanos

Una fiesta clandestina en Perú dejó al menos 13 fallecidos y seis heridos este fin de semana. En medio del confinamiento que se vive en este país debido a la pandemia por el nuevo Coronavirus, un local nocturno en el distrito Los Olivos de la capital peruana abrió sus puertas al público.

Según medios peruanos, la discoteca Thomas Restobar pasó por encima de las medidas de seguridad. El resultado fue 13 personas -12 mujeres y un hombre- murieron asfixiadas entre la escalera interna y la puerta del local, atropelladas en medio de una especie de estampida humana.

Aunque se decretó confinamiento obligatorio en ese distrito, un empresario había organizado la fiesta clandestina para 120 personas y operaba con la «aprobación» de la comunidad. Las autoridades ya ubicaron a los dueños y hasta ahora hay 23 personas detenidas, de las cuales 15 dieron positivo por Coronavirus.

La policía se enteró del evento y llegó al lugar a las 09:00 de la noche (hora local), gracias a una llamada de la comunidad. Entre los 23 detenidos destaca un menor de apenas 16 años de edad. También hubo tres aprehendidos por antecedentes policiales.

La discoteca funcionaba en un lugar que hace un año fue clausurado por Daniel Urresti, entonces gerente de Seguridad Ciudadana de ese distrito.

Este centro clandestino funcionaba en un ambiente de 150 metros cuadrados. Posee una sola ventana enrejada y su única puerta de acceso mide apenas 90 centímetros de ancho por dos metros de alto. Al respecto, un comunicado oficial de la Policía señaló que en la zona «no había ninguna fiscalización municipal».

No es la primera fiesta clandestina

Hace más de dos décadas, en 1998, una fiesta clandestina en Perú dejó nueve personas fallecidas. La tragedia ocurrió en la discoteca Suárez, donde también decenas de personas resultaron heridos al estallar una bomba lacrimógena cuando celebraban la Nochebuena.

Este mismo año, en la discoteca Utopía, ubicada en el centro comercial Jockey Plaza, una celebración terminó con el saldo trágico de 29 fallecidos y 57 heridos.

El presidente de la República, Martín Vizcarra, pidió, el «máximo castigo para los responsables». «Tengo pena y tristeza por las víctimas, pero también cólera e indignación por quienes organizaron la fiesta sabiendo que estaba prohibido. Son 13 vidas que se pudieron salvar», declaró.

NB / VTactual

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