Estados Unidos: ser policía y matar impunemente

Una línea de oficiales de policía vista durante una protesta en Oakland, 24 noviembre, 2014. La policía de Estados Unidos está presionada no solo por la muerte de un adolescente desarmado en Ferguson, Misuri, en un caso en el que un gran jurado decidió no presentar cargos contra el oficial que disparó, sino también por la respuesta a las protestas, en ocasiones violentas, que siguieron al incidente. REUTERS/Elijah Nouvelage

Mike Brown fue asesinado por policías en la localidad de Ferguson, Misuri, en los Estados Unidos. Esto fue el 9 de agosto de 2014. Estaba desarmado, se había escondido tras recibir un disparo en el brazo, y el policía Darren Wilson decidió que mejor era darle seis tiros más, en lugar de detenerlo.

Este hecho, a pesar de no ser el primer caso de exceso policial, desató fuertes protestas, al punto de que el gobernador de Misuri declaró el Estado de Emergencia el 17 de agosto. Wilson no fue imputado por el asesinato.

Protesters sit silently for over four minutes at the Ferguson Police Department Saturday, during a rally in remembrance of Michael Brown in Ferguson, Mo. While the demonstration was peaceful, police arrested protesters elsewhere.
Protestas en Ferguson en 2014.

Desde entonces, el mundo ha puesto los ojos sobre la nación norteamericana y las actuaciones de sus cuerpos policiales. Así, comenzaron a circular masivamente videos, fotos y noticias sobre casos similares, o de arrestos con uso excesivo de la fuerza, e incluso de asesinatos a causa de “actitudes sospechosas”, cuando se trataba de personas con alguna discapacidad.

 En 2015, a raíz de la muerte de Freddie Gray, la ciudad de Baltimore fue escenario de nuevas protestas. Gray murió tras sufrir una herida estando bajo custodia policial, y a pesar de que a viva voz pedía ayuda médica, nunca la recibió.

<> on April 29, 2015 in Baltimore, Maryland.
Baltimore en 2015, protestas por la muerte de Freddie Gray.

Ese mismo año, el periódico británico The Guardian abrió un portal web mediante el cual actualiza las muertes a manos de efectivos policiales. Para el 2015, la cifra llegó a un total de 1146 casos, y en el presente también ha superado la barrera de los mil: van 1023 a la hora en que se escribe la nota.

Si bien los casos donde la víctima estaba desarmada no son mayoritarios, cerca de un 20% en 2015 y poco menos de 15% este año resulta una cifra bastante alta. Además, cabría mencionar que otra forma de medir la brutalidad policial radica en las muertes que ocurrieron bajo custodia de las autoridades, es decir, cuando ya el “sospechoso” estaba bajo arresto.

Otro dato interesante que arroja la página es la de los casos por configuración étnica. A pesar de que en números, la mayoría de casos es de personas blancas, la cifra comparada con cada millón de habitantes por etnia cambia el análisis.

En 2015, un total de 7.69 negros por cada millón murió a manos de la policía, mientras que solamente 2.9 de los casos por millón correspondía a personas blancas. Ese año, también murieron 5.49  por millón de los llamadas “nativos americanos”, es decir, de los pueblos ancestrales de lo que hoy son los Estados Unidos.

Ya en 2016, estos escalaron al primer puesto en este renglón, con 8.02; los afroamericanos, primeros en 2015, ocupan esta vez el segundo lugar (6.09). Solo 2.55 tienen este año los blancos. Solo las personas asiáticas tienen menor densidad, con 1 caso por millón.

Entre los casos emblemáticos de este año, se encuentra el de Philando Castile, supervisor de la cafetería de una escuela en Falcon Heights, Minnesota. Castile estaba sacando su documentación y un arma cuya posesión (legal) ya había reportado al oficial. De todos modos, recibió varios impactos de bala.

Diamond Reynolds, novia de la víctima, hizo una transmisión desde su teléfono celular por Facebook Live, donde se podía ver desde el interior del vehículo a Castile ya herido gravemente. Los agentes la hicieron entregar el teléfono, tras bajarse del carro. La policía detuvo el vehículo momentos antes al percatarse de que tenía una luz rota.

Ya en septiembre, un oficial de la policía de Oklahoma disparó a Terence Crutcher, negro, de 40 años. Tenía los brazos en alto en señal de no atacar, pero fue descargado con una pistola de electrochoque y finalmente con un disparo de un arma de fuego. No tenía armamento con él, ni en el interior de su vehículo. Se había detenido en la vía por una falla en su camioneta.

Si bien la población negra ronda el 13% en los Estados Unidos, la base de datos de The Guardian refleja que en 2015, del total de muertos por la policía, los negros se acercaban al 27%, mientras que este año la cifra ronda el 25%.

Además de la actuación policial, habría que mencionar que la justicia norteamericana, en su mayoría, ha absuelto a los oficiales. Alegatos de defensa propia, e incluso de incapadidad mental, han respaldado que asesinatos de ciudadanos norteamericanos queden impunes.

JI

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