Emergencia en Florida desatada por el odio racista

Ante la sola posibilidad de que se desate algún tipo de incidente violento, el estado de Florida, al sureste de Estados Unidos, ha sido declarado en emergencia, previo al anunciado discurso de un supremacista blanco que se efectuará la tarde de este jueves en la Universidad de Florida.

Se trata de Richard Spencer, uno de los movilizadores principales del movimiento de extrema derecha Alt-Right, además de presidir actualmente el Instituto de Política Nacional. Spencer estuvo recientemente en Charlottesville, misma localidad donde hace un par de meses una violenta manifestación supremacista dejó como saldo una persona fallecida, cuando fue arrollada por uno de los extremistas ahí congregados, el neonazi James Fields.

Allí, en lo que pareciera una suerte de amenaza, resaltó el deseo del extremismo blanco de seguir ocupando espacios. “Hola Charlottesville, estamos de vuelta, y tenemos un mensaje: estamos de regreso y seguiremos volviendo”, dijo Spencer durante una nueva concentración de supremacistas blancos.

La medida anunciada por el gobernador de Florida, Rick Scott, obedece en esta ocasión a la prevención ante la posibilidad de que se repitan acontecimientos como el de Charlottesville, Virginia, además en una entidad con una alta población latina y afrodescendiente que suscita el odio de los más extremistas.

Se fundamenta además en el tono de las declaraciones recientes de Spencer, que además ha asegurado que Charlottesville “se ha vuelto simbólica”. “Es un símbolo de opresión hacia la libertad de expresión, nuestra expresión, una expresión con la que su alcalde y el gobernador de Virginia pueden no estar de acuerdo”, arremetió desde dicha ciudad.

La orden ejecutiva 17-264 fue emitida por Scott con el alegato de la inminencia de una posible emergencia, a la vez que citó que los discursos del extremista en las universidades de Alabama, California, Texas y Virginia registraron después “episodios de violencia, disturbios civiles y múltiples arrestos”.

Sin embargo, detrás de esta acción podría estar, más que una medida de seguridad, un intento por refrescar la imagen de las autoridades, pues con el tiempo la violencia racial se ha ido recrudeciendo. Especialmente, desde la llegada del presidente Donald Trump a la Casa Blanca, la tensión ha ido en incremento, desatando protestas incluso desde el deporte norteamericano, artistas y hasta fuera de la propia nación, por su discurso que promueve dicho odio.

JI

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