Trump y Mattis desean cerrar bases militares pero congresistas se niegan

A menudo es difícil para los miembros del Congreso llegar a un acuerdo sobre un tema, y se hará aún más complicado con el presidente Trump. Pero todos están de acuerdo sobre un punto clave: Washington tiene que cerrar varias de sus bases militares en el territorio del país, dice el reciente artículo del portal web The National Interest.

Tanto el presidente Donald Trump, como el secretario de Defensa, James Mattis, se han mostrado a favor de cortar los gastos innecesarios mientras representantes del Congreso llaman a racionalizar la estructura de las bases del Pentágono.

«Tenemos un exceso de propiedades y establecimientos, por eso creo que tenemos que revisarlo», pronunció recientemente el senador John McCain.

Igualmente, el congresista Adam Smith, miembro del Comité de Asuntos militares, está impulsando una legislación que iniciaría una ronda de cierre de bases en 2019. La última vez que se realizó una serie de cierres fue hace 11 años, cuando EE.UU. estaba involucrado en dos guerras en Medio Oriente.

El medio señala que una vez se cierren varias bases, el presupuesto norteamericano se ahorrará miles de millones. El Departamento de Defensa estima que sobran más o menos una cuarta parte de las bases que actualmente están en servicio. Por consiguiente, miles de millones de dólares pueden ser utilizados para otros fines más importantes.

Este problema sigue siendo vital dado que varios servicios carecen de funciones esenciales como entrenamiento de los efectivos y mantenimiento del equipamiento.

No obstante, ¿por qué si es un asunto urgente y necesario –se plantea el artículo–, no se le da un apoyo abrumador a la medida? Porque muchos miembros del Congreso creen que están elegidos para representar los intereses de su estado o distrito, y que estos están por encima de los intereses de la nación, afirma el autor.

Muchos congresistas creen que el cierre de las bases dañará a las localidades cuya vida está vinculada con los militares. Pero el impacto de la clausura para dichas localidades no es tan grave como se imaginan muchos: la mayoría de ellas se recuperan de manera rápida y diversifican su economía.

Un estudio del Pentágono en 2005 indicó que los puestos de trabajos relacionados a las bases militares fueron reemplazados en su totalidad en máximo 15 años. Además, los espacios cerrados por vallas y alambre de púas son reformados para ser utilizados como aeropuertos, parques o universidades.

Con información de The National Interest y Sputnik

JA

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