Sidor, vital para el desarrollo venezolano

Los trabajadores y trabajadoras de la Siderúrgica del Orinoco Alfredo Maneiro (Sidor), reunidos en el Sindicato Único de Trabajadores de la Industria Siderúrgica y sus Similares (Sutiss), han entrado en la discusión de su nuevo contrato colectivo con las autoridades de la empresa.

Así se dio a conocer recientemente, tras la autorización anunciada el pasado domingo por el presidente Nicolás Maduro en su programa televisivo, transmitido todos los fines de semana por el canal Venezolana de Televisión, y que se realizó en dicha ocasión en las instalaciones de Sidor, en el estado Bolívar, al sur del país.

El actual contrato se encuentra vencido desde 2016, tras cumplirse el plazo de dos años de vigencia que lo regía. El mismo había sido firmado en 2014, tras días de acciones violentas de un sector de la fuerza trabajadora, en agosto.

Para entonces, había igualmente cuestionamientos sobre la productividad de la empresa, trascendental en el desarrollo industrial de la nación, además de contar con capacidad de exportación. Esta, en momentos de baja en los precios petroleros, podría ayudar a mitigar las consecuencias negativas sobre la economía venezolana.

De hecho, durante su alocución semanal, el Presidente de la República se refirió a los esfuerzos del Gobierno Nacional por afianzar el Motor Industrial, número 15 de los Motores conformados para el fortalecimiento de la economía del país y la construcción de un nuevo modelo económico productivo.

Durante la actividad, voceros de los trabajadores y trabajadoras hablaron sobre la puesta en marcha de una línea para la producción de hojalata con finalidad de envasar alimentos no perecederos, además de la elaboración de discos de rastras para la producción agrícola.

También el primer mandatario anunció que se reiniciaría la fabricación de las bombonas para el gas doméstico, que es distribuido a nivel nacional por la también estatal Pdvsa Gas, filial de Petróleos de Venezuela, S.A.

Un poco de historia

Fundada en el año 1964, Sidor asumió las operaciones de la planta ya existente, bajo su afiliación a la Corporación Venezolana de Guayana (CVG). Para entonces, la capacidad de producción abarcaba unas 750.000 toneladas de acero al año.

Posteriormente, dicha capacidad fue creciendo. Primero arribó a los 2 millones de toneladas, para luego, en 1974 llegar a 4.8 millones.

Ya en los años 90, durante el segundo mandato de Rafael Caldera, la empresa pasó a manos privadas, a través del Consorcio Amazonía, conformado por las empresas Hylsa y Tamsa, ambas mexicanas; Siderar, de Argentina; la venezolana Sivensa; y Usiminas, de Brasil.

En el año 2008, el entonces presidente Hugo Chávez Frías volvió a nacionalizar Sidor, acción que acompañó con la firma del convenio colectivo para los trabajadores y trabajadores para un período que finalizaría en 2010.

Esta medida significó el inicio de una nueva etapa en la historia de esta empresa, ante el reconocimiento de derechos de la clase trabajadora sidorista, a la vez que afianzó la participación de esta en los procesos y revitalizó su compromiso con la producción.

La industria en el mundo

Aunque las ganancias de la industria en el mundo han venido en descenso recientemente, todavía estas pueden generar un sustento a actividades en el país. ArcelorMittal, considerada la mayor empresa del sector, y cuya sede se encuentra en Luxemburgo, habría registrado para 2013 pérdidas. Esta, junto con otras 7 de las 35 mayores firmas del mundo, perdieron para ese año un total de 10 mil 800 millones de dólares.

Según un reporte publicado en el portal de la revista especializada InfoAcero, el resto de empresas en esa lista registraron de manera conjunta ganancias cercanas a los 16 mil millones. Tres de las mismas no reportaron sus números en ese período.

Tarea histórica

Junto con la estatal de petróleos, cuya junta directiva fue renovada en días pasados, Sidor está llamada a cumplir con una tarea histórica dentro de la Revolución Bolivariana, según palabras del mismo presidente Nicolás Maduro: avanzar en la construcción del modelo productivo que deje definitivamente de lado la dependencia de la renta de ingresos por la exportación de crudo.

En esa línea ha puesto énfasis la dirección política del país desde el pasado año, con la creación de los 15 motores productivos de la Agenda Económica Bolivariana, que entre otras metas tiene la de diversificar los productos de exportación y así generar distintas vías para el ingreso de divisas al país. Esto, en consonancia con una de las líneas estratégicas trazadas en el Plan de la Patria: convertir a Venezuela en un país potencia, siempre en el marco del respeto a las demás naciones y a la propia soberanía.

JI

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