Rusia devela la guerra económica contra Siria

«Un general inteligente lucha por desproveer al enemigo de sus alimentos. Cada porción de alimentos tomados al enemigo equivale a veinte que te suministras a ti mismo.» 

Sun Tzu

 

El portavoz del Ministerio de Defensa ruso, el general mayor Ígor Konashénkov, denunció hoy que la «coalición internacional antiterrorista, liderada por EEUU, «metódicamente destruyó la infraestructura económica de Siria desde 2012 para debilitar lo máximo posible al Gobierno sirio, a pesar de la amenaza para la población civil».

Al tiempo que denunció que «EEUU no atacó instalaciones de producción petrolera capturadas por Daesh en Siria, lo que permitió al grupo terrorista cobrar decenas de millones de dólares mensualmente por la venta ilegal del petróleo.»

Se trata de una firme posición del gobierno ruso que previamente fue expuesta a profundidad por el Presidente Vladimir Putin en un encuentro con periodistas efectuado recientemente:

 

Otros casos de guerra económica emprendidos por el Gobierno de EEUU

4 de septiembre de 1970.  El Presidente de los Estados Unidos de Norteamérica, Richard Nixon le pide al secretario de Estado Henry Kissinger «hacer gritar a la economía» de Chile para impedir la consolidación del gobierno de Unidad Popular de Salvador Allende. También solicita «pegarle a Chile en el trasero» por la nacionalización del cobre.

Veamos cómo contó la época Isabel Allende, en su libro La Casa de los Espíritus:

“La organización era una necesidad, porque ‘el camino al Socialismo’ muy pronto se convirtió en un campo de batalla (…) la derecha realizaba una serie de acciones estratégicas destinadas a hacer trizas la economía y desprestigiar al Gobierno.

Tenía en sus manos los medios de difusión más poderosos, contaba con recursos económicos casi ilimitados y con la ayuda de los gringos, que destinaron fondos secretos para el plan de sabotaje. A los pocos meses se pudieron apreciar los resultados.

El pueblo se encontró por primera vez con suficiente dinero para cubrir sus necesidades básicas y comprar algunas cosas que siempre deseó, pero no podía hacerlo, porque los almacenes estaban casi vacíos.

Había comenzado el desabastecimiento, que llegó a ser una pesadilla colectiva. Las mujeres se levantaban al amanecer para pararse en las interminables colas donde podían adquirir un escuálido pollo, media docena de pañales o papel higiénico.

Se produjo la angustia de la escasez, el país estaba sacudido por oleadas de rumores contradictorios que alertaban a la población sobre los productos que iban a faltar y la gente compraba lo que hubiera, sin medida, para prevenir el futuro.

Se paraban en las colas sin saber lo que se estaba vendiendo, sólo para no dejar pasar la oportunidad de comprar algo, aunque no lo necesitaran. Surgieron profesionales de las colas, que por una suma razonable guardaban el puesto a otros, los vendedores de golosinas que aprovechaban el tumulto para colocar sus chucherías y los que alquilaban mantas para las largas colas nocturnas. Se desató el mercado negro.

La policía trató de impedirlo, pero era como una peste que se metía por todos lados y por mucho que revisaran los carros y detuvieran a los que portaban bultos sospechosos no lo podían evitar. Hasta los niños traficaban en los patios de las escuelas”.

Como un espíritu que ha trashumado los tiempos, parece que Isabel Allende narrara la historia de Venezuela de los dos últimos años. Ambas naciones, en distintos tiempos históricos, unidas por la ideología y, al mismo tiempo asediadas por el imperialismo norteamericano, que no está dispuesto a renunciar al saqueo de los inmensos recursos naturales que reposan en territorios de América del Sur. Es que torcer el brazo de otros países es una tradición en Washington:

Obama recrudeció -ya se nos permite hablar de él en pasado- las agresiones contra Venezuela. Firmó -insólitamente- una orden ejecutiva que decreta que Venezuela es una amenaza inusual y extraordinaria para los intereses de EEUU. Se trata del primer soporte jurídico suscrito desde Washington que permitiría a miles de empresas, políticos, diplomáticos e instituciones para sabotear la economía venezolana y bloquear sus finanzas arbitrariamente.

Caracas ha denunciado  ser víctima de una agresión económica orquestada desde Washington. Uno de los factores que esgrime el gobierno de Nicolás Maduro es que desde territorio estadounidense se dirige y ejecuta la cotización de la tasa de cambio de divisas ilegal a través de la página web Dolar Today.

Esta página es tomada como referencia por Organismos Financieros Internacionales para realizar sus reportes sobre las finanzas venezolanas. Las calificadoras de riesgo llevan por lo menos una década actuando en consonancia con los actores políticos de oposición venezolanos según ha demostrado un estudio econométrico reciente:

Estudio de la Profesora Pascualina Curcio que demuestra cómo las calificadoras de riesgo actúan en función de intereses políticos en Venezuela
Estudio de la Profesora Pascualina Curcio que demuestra cómo las calificadoras de riesgo actúan en función de intereses políticos en Venezuela

En los años 2002-2003 hubo un golpe de Estado en Venezuela, para derrocar al Presidente Chávez que fue restituido por una espontánea y rauda operación de restauración del hilo constitucional emprendida por civiles y militares.  Posteriormente, los militares que ejecutaron el golpe, en libertad, se atrincheraron en la Plaza Altamira, al tiempo que la oposición inició un paro general combinado con el sabotaje a la industria petrolera de la nación. En consecuencia, hubo una disminución importante del PIB y de los ingresos por concepto de la exportación de petróleo, que por aquellos momentos no llegaba ni a 25$ por barril. El riesgo país fue de los más bajos.

Se observa un aumento significativo del riesgo-país los años 2007 y 2008, aunque en esos años creció el producto interno bruto per cápita, de hecho el más alto desde 2001. En 2008 se registraron valores relativamente altos de la proporción de servicios de deuda externa pagada, con respecto a la total (se pagó en servicios, alrededor del 26% de la deuda externa pública). Las reservas internacionales en 2008 se ubicaron en sus niveles más altos, 43.127 millones de dólares. El precio del petróleo se ubicó en casi 90 US$/barril, y la inflación cerró en 27,2%. Estadísticamente no hay correlación con el resto de variables económicas que pudiesen explicar este valor. Políticamente, coincide con el periodo de elecciones por la reforma de la Constitución en 2007 y las regionales de 2008, así como también con la activación del Proyecto Socialista Orinoco en la Faja petrolífera.

Uno de los principales propietarios de la agencia Moody´s es Berkshire Hathaway, un conglomerado económico presidido por el multimillonario Warren Buffet, que controla un amplio espectro de negocios vinculados a energía, telecomunicaciones, transportes, materiales de construcción, seguros y productos financieros. Maneja puntos porcentuales de acciones de ConocoPhillips, una de las empresas dolientes por la recuperación de la soberanía de los pozos petroleros en el Orinoco.

Caso Irak

 Desde la guerra de 1990, el Consejo de Seguridad de la ONU, a instancias de EEUU,  impuso un férreo bloqueo total a Iraq: no podía prácticamente ni comprar ni vender nada a terceros países, excepto una pequeña cantidad de petróleo, determinada y controlada, a Jordania. Este bloqueo mantenía una cobertura militar. Por mar, el único puerto de Iraq, el de Basora, al que se tiene acceso por el Golfo Pérsico, estaba controlado por la flota de EEUU. Por aire, el Gobierno Iraquí tenía restringido el acceso a su propio espacio aéreo, controlado por EEUU y Reino Unido, y por tierra, las fronteras con Arabia, Jordania, Siria, Turquía e Irán, difíciles, desde el punto geográfico y político, eran muy difíciles de controlar para poder transportar mercancías.

Las condiciones para el levantamiento del embargo eran tres: El reconocimiento de Kuwait como país independiente y el nuevo trazado de fronteras que amplía su territorio, el pago de la deuda de guerra, es decir, de todos los gastos ocasionados por la guerra a terceros países (Israel, Kuwait, EEUU e Inglaterra principalmente), y finalmente el desarme total de Iraq. Todas estas condiciones fueron aceptadas por Saddam Hussein. Sin embargo el Bloqueo se mantuvo con el argumento de que Iraq seguía fabricando, de manera secreta, las famosas armas de destrucción masiva.

En 1997,  el Consejo de Seguridad aprobó el programa petróleo por alimentos que «permitía» a Irak vender petróleo a cualquier comprador mundial, pero no podía cobrar directamente, sino que el dinero de la venta era depositado en una cuenta controlada por el Consejo de Seguridad en un Banco de Nueva York. Correspondería a  Irak demostrar que ese dinero se emplearía en la compra de productos muy específicos.

En el año 2001, Irak presentó las cifras del bloqueo: 1.614.303 personas fallecieron, entre ellas 667.773 niños menores de cinco años. Las muertes fueron provocadas principalmente por enfermedades y epidemias diversas causadas, sobre todo, por la penuria de medicamentos en Irak.

El 20 de marzo de 2003, EEUU y Gran Bretaña invadieron a Irak con la excusa de que Hussein poseía armas de destrucción masiva, vínculos con Al Qaeda y contar con una base de operaciones en el Medio Oriente para un control efectivo de las células terroristas de esta organización islámica. Las primeras fases de la Guerra produjeron un millón quinientos mil iraquíes asesinados. Posteriormente, los mismos impulsores de la guerra han reconocido que «las causas» no eran reales.

 

LC

 

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