7 poemas inolvidables de Gabriela Mistral

Este 10 de enero se cumplen 63 años de la partida física de la poetisa de origen chileno, Gabriela Mistral, nacida en Vicuña, maestra de escuela, cuyo nombre de pila era Lucila Godoy Alcayaga, una de las escritoras más relevantes de la literatura universal. Premio Nobel en 1945, su vida, su pensamiento social, político y su obra continúan siendo objeto de estudio y de controversia.

En VTactual realizamos una selección de 7 poemas que para nosotros son indispensables para conocer la obra de esta gran mujer latinoamericana.

La Academia Sueca galardonó finalmente a Gabriela Mistral con el Premio Nobel de Literatura, premio que recibió el 10 de diciembre de aquel año. Años después de este reconocimiento de carácter universal en Chile se le otorgó el Premio Nacional de Literatura en 1951.

7-. Amo Amor (extracto):
Anda libre en el surco, bate el ala en el viento,late vivo en el sol y se prende al pinar.
No te vale olvidarlo como al mal pensamiento: ¡le tendrás que escuchar!
Habla lengua de bronce y habla lengua de ave, ruegos tímidos, imperativos de mar.
No te vale ponerle gesto audaz, ceño grave: ¡lo tendrás que hospedar!

6-. Apegado a Mí (Extracto):
Velloncito de mi carne,que en mis entrañas tejí, velloncito friolento, ¡duérmete apegado a mí!
La perdiz duerme en el trébol escuchándole latir: no te turben mis alientos, ¡duérmete apegado a mí!

La influencia de su hermana resultó determinante en su decisión de dedicarse a la enseñanza, promoviendo un pensamiento pedagógico centrado en el desarrollo y la protección de los niños. Su carrera docente fue sumamente precoz.

5-. Riqueza:
Tengo la dicha fiel y la dicha perdida: la una como rosa, la otra como espina.
De lo que me robaron no fui desposeída: tengo la dicha fiel y la dicha perdida, y estoy rica de púrpura y de melancolía.
¡Ay, qué amante es la rosa y qué amada la espina! Como el doble contorno de dos frutas mellizas, tengo la dicha fiel y la dicha perdida….

4.- El amor que calla
Si yo te odiara, mi odio te daría en las palabras, rotundo y seguro;
¡pero te amo y mi amor no se confía a este hablar de los hombres tan oscuro!
Tú lo quisieras vuelto un alarido, y viene de tan hondo que ha deshecho
su quemante raudal, desfallecido, antes de la garganta, antes del pecho.
Estoy lo mismo que estanque colmado y te parezco un surtidor inerte.
¡Todo por mi callar atribulado que es más atroz que entrar en la muerte!

En junio de 1922 viajó a México invitada por el Ministro de Educación mexicano, el poeta José Vasconcelos, con el fin de colaborar en la reforma educacional y la creación de bibliotecas populares en ese país.

3-.Besos (Extracto):
Hay besos que pronuncian por sí solos la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada hay besos que se dan con la memoria.
Hay besos silenciosos, besos nobles hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan sólo las almas hay besos por prohibidos, verdaderos.
Hay besos que calcinan y que hieren, hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado mil sueños errantes y perdidos.

2-. Piececitos:
Piececitos de niño, azulosos de frío, ¡cómo os ven y no os cubren, Dios mío!
¡Piececitos heridos por los guijarros todos, ultrajados de nieves y lodos!
El hombre ciego ignora que por donde pasáis, una flor de luz viva
dejáis; que allí donde ponéis a plantita sangrante, el nardo nace más fragante.

De manera póstuma aparecieron libros que reunieron parte de sus prosas, rondas, cantos, oraciones y poemas, como Motivos de San Francisco en 1965, Poema de Chile en 1967 y Lagar II, entre otros. El Archivo del Escritor de la Biblioteca Nacional de Chile conserva actualmente el más importante fondo documental dedicado a su legado, compuesto por 563 piezas, que incluyen manuscritos, epistolarios, fotografías y otros documentos privados

1-. Caricia:
Madre, madre, tú me besas, pero yo te beso más, y el enjambre de mis besos no te deja ni mirar…
Si la abeja se entra al lirio, no se siente su aletear.
Cuando escondes a tu hijito ni se le oye respirar…
Yo te miro, yo te miro sin cansarme de mirar, y qué lindo niño veo a tus ojos asomar…
El estanque copia todo lo que tú mirando estás; pero tú en las niñas tienes a tu hijo y nada más.
Los ojitos que me diste me los tengo de gastar en seguirte por los valles, por el cielo y por el mar…

Xica/VTactual

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