7 minutos para entender cómo esta noticia doméstica venezolana conviene a la CIA

En redes sociales comenzó a circular con bastante fuerza la matriz de que Rafael Lacava, el recién instalado gobernador del estado Carabobo, entidad de la región central de Venezuela, habría allanado un depósito con alimentos acaparados perteneciente al mandatario carabobeño saliente, Francisco Ameliach.

Al ser ambos compañeros en el Partido Socialista Unido de Venezuela (Psuv), la “noticia” corrió como pólvora encendida por Twitter, Facebook, Instagram, cadenas de Whatsapp, Telegram, y cuanto medio digital de derecha opera en la nación suramericana.

El objetivo: mostrar división y pugnas internas en el partido de gobierno, justo cuando la fractura en la Mesa de la Unidad Democrática hace aguas en las filas de la oposición, de cara a las elecciones municipales que se celebrarán en diciembre.

Se apoyaron en dos hechos que, más allá de sus valoraciones individuales, lo más importante es que no estaban conectadas: en primera instancia, Ameliach denunció el pasado miércoles la presunta llegada de miembros de la policía local para intervenir la sede del partido en la entidad.

El segundo “sustento” de la información fue la llegada del equipo de Lacava a la empresa Alimentos Carabobo (Alimca), que pertenece a la Gobernación, y donde había toneladas de alimentos que se prevé sean distribuidos a la población a través de los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (Clap).

Al asumir la Gobernación, Lacava nombró un nuevo presidente de Alimca, y con la junta directiva entrante este acudió a inspeccionar el lugar porque, eso sí, había denuncias sobre el funcionamiento de las entregas programadas de los combos de alimentos que se distribuyen en los Clap.

El exgobernador y actual miembro de la Asamblea Nacional Constituyente respondió a la ola que invadía las redes con una serie de publicaciones en su cuenta de Twitter, asegurando que se trata de una campaña de descrédito contra él y el partido planeada durante una reunión en Europa.

Igualmente, llamó a mantener la unidad en las filas de la Revolución Bolivariana y a “no caer en la manipulación de la guerra sucia dirigida por enemigos de la patria”, luego de desmentir “categóricamente” la información divulgada. “Eso es totalmente falso”, reiteró Ameliach.

Toda esta historia se inserta además en la ola desatada por el propio gobernador Lacava que, en un acto casi performático, ha iniciado una cruzada contra el bachaqueo (contrabando de artículos de primera necesidad) en Carabobo, utilizando “el carro de Drácula”, una alegoría al miedo que busca infundir a los involucrados en esa práctica que forma parte de la guerra económica contra el gobierno venezolano.

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