La Saturnalia: el origen pagano de las fiestas decembrinas

En la cultura occidental diciembre es un mes de festejosy de excesos donde se da el consumo desenfrenado de comida, bebida  y horas de sueño. Ocurre en medio de una euforia colectiva de amor y paz: “Yo no olvido al año viejo” y un “Feliz año pa’ti. Todo un “saturnal” de emociones y placeresalgo que el Cristianismo no ha logrado solapar desde hace casi 2000 años.

La RAE aún recoge la palabra «saturnal» como «orgía desenfrenada».

La desenfrenada “macrofiesta” romana que dio origen a la Navidad

Las Saturnales  – Saturnalia en latín –  eran unas festividades romanas que se celebraban en honor al dios Saturno. La fiesta se hacía en el Templo de Saturno y el Foro Romano en donde los asistentes participaban de banquetes, festejos e intercambio de regalos.

Se originó como un festival en el que los granjeros aclamaban el final de la temporada de cosecha de otoño. Las primeras se celebraban del 17 al 23 de diciembre, días en los que los romanos decoraban sus casas con plantas y con velas durante siete días.

Pudiera sonar parecido a nuestra Navidad, sin embargo la Saturnalia también se caracterizaba por la desobediencia de normas sociales. Catulo, un poeta romano, lo describió como “el mejor de los días”, pues se caracterizaba por la abundancia de comida, bebida y todos los excesos de esa época. Era una especie de Navidad y carnaval al mismo tiempo.

El intercambio de roles era común: los esclavos actuaban como amos y los amos como esclavos y los hijos actuaban como los padres de sus padres y se convertían en los “Reyes de la Casa”. Asimismo, cada familia tenía que elegir un Rey de la Saturnaliao Señor del Desgobierno – que podía ser un niño, quien presidía las fiestas, y siempre se le tenía que hacer caso por muy extravagantes y absurdas que fuesen sus órdenes.

Era la fiesta de la libertad y la desinhibición. Se organizaban juegos, bacanales, bailes de máscaras y espectáculos alocados que estaban prohibidos el resto del año.

Y en eso llegó Constantino…

El emperador Constantino decretó al Cristianismo como única religión del Imperio Romano y en el año 321 dC declaró que el día del “nacimiento del sol invencible” – que se celebraba el 25 de diciembre – debía ser considerado como una nueva fiesta cristiana para celebrar el nacimiento de Cristo. De esta manera no se alteraba el calendario romano, y las tradiciones paganas se irían adaptando gradualmente a la nueva religión.

En la actualidad los historiadores coinciden en que Jesús de Nazareth no nació en diciembre. Es altamente improbable que los pastores durmieran con sus ovejas a la intemperie en diciembre, cuando las temperaturas en Judea caían hasta bajo cero. Sin embargo, es difícil determinar con exactitud su fecha de nacimiento.

Recientes estudios de la Universidad de Wisconsin señalan que la estrella de Belén probablemente fue una conjunción de Venus y Júpiter que ocurrió el 17 de junio del año 2 a.C. Por lo que podría deducirse que Jesús de Nazareth nació entre los años 4 y 2 a.c.

En el siglo XXI la Navidad se ha ido laicizando y retomando su carácter lúdico original. En algún lugar del Olimpo Saturno nos guiña el ojo.

 

EGM/VTactual.com

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