Seguir los malos ejemplos del cine

Una de las preguntas más reiteradas desde la masificación de los medios de difusión, el cine, la música, la televisión y el internet, ha sido cómo la influencia de los contenidos puede afectar el comportamiento de quienes los consumen.

El New York Times estadounidense recurrió a algunos análisis sobre el tema y evaluó resultados asociados, en particular, con la serie de películas Rápidos y furiosos, que hace apología del crimen especialmente con respecto a la conducción de vehículos de forma irresponsable y a excesos de velocidad.

Aunque algunos estudios sobre videojuegos violentos argumentan que su uso no aumenta los niveles de violencia de sus usuarios, los datos de infracciones analizados por el medio estadounidense demuestran una elevación en las velocidades excesivas en el condado de Montgomery, Maryland, en las fechas cercanas a los estrenos de películas de la saga.

Por otra parte, y a pesar de esos resultados, reconocen que la limitación de su población de estudio hace difícil considerar el estudio como una muestra definitiva de una población a razón de la influencia de los medios.

En todo caso, los argumentos sobre los videojuegos hablan de una disminución de la violencia, a raíz de que los jugadores drenan sus propias ansias violentas a través de la ficción. ¿Por qué sería diferente con el cine?

Recordemos que Paul Walker, una de las estrellas de la franquicia Rápidos y furiosos, murió en noviembre de 2013 por conducir a exceso de velocidad, en California, Estados Unidos. ¿Tendrá alguna relación su participación en dicha saga?

Faltaría evaluar miles de tipos de películas, series, videojuegos, y hasta contenidos musicales, y considerar su influencia en comportamientos que van desde la violencia física hasta una visión sectaria del mundo. ¿Determinan el comportamiento o son respuesta a la visión dominante de las cosas: el clasismo, racismo, machismo, imperantes en el mundo?

JI

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