7 historias del periodismo para recordar

La sociedad del siglo XX hasta nuestros días no sería la misma sin el periodismo; el papel que juega en la sociedad no es menor, no en vano es calificado como el cuarto poder, justo por detrás de los tres que conforman un Estado tradicionalmente establecido.

Muchas son las historias que han marcado las historias del periodismo. En este post, VTActual.com te trae 7 momentos icónicos que han dejado huella en las páginas de la historia del periodismo, desde el hundimiento de figuras importantes de la política hasta los comentarios racistas y homofóbicos de figuras públicas.

  1. Son cosas de negros

El periodista y presentador de noticias William Waack, del emporio brasileño O Globo TV, siempre estuvo acostumbrado a dar las noticias y a comentarlas, hasta que un buen día, pasó él mismo a ser la noticia por un comentario racista que le valió su puesto de trabajo.

Durante la cobertura de las elecciones presidenciales de Estados Unidos en 2016, Waack se alteró luego de escuchar cómo alguien tocaba la bocina del carro repetidamente, a lo cual expresó: «¿Por qué estás tocando corneta, maldito cabrón? No voy a hablar, porque sé quién es… es negro. ¡Es cosa de negros!».

Tristemente (para él), un extrabajador afrodescendiente del canal lo estaba grabando y un año después lanzó el video en las redes sociales, el cual se volvió viral casi instantáneamente. Ante la presión, el canal emitió una respuesta contundente y lo despidió.

https://youtu.be/yhzgqDdbm4Q

El Nobel de la Paz que defiende la guerra

Barack Obama probablemente vivió uno de los momentos más incómodos de su vida en Suecia en 2013, cuando una periodista oriunda de ese país le soltó una pregunta al exmandatario estadounidense que no veía venir.

Durante una comparecencia ante los medios junto al primer ministro sueco, la reportera le preguntó: ¿Podría describir el dilema de ser un ganador del premio Nobel de la Paz y prepararse para atacar a Siria?”.

La respuesta de Obama fue precedida por un silencio incómodo en la sala que duró varios segundos. La tensión en los labios del jefe de gobierno denotaba la preocupación por lo compleja de la pregunta, que llevó a hacer una confesión que nadie se esperaba: “Le remitiría al discurso que di cuando recibí el premio Nobel. Creo que empecé diciendo que, en comparación con anteriores galardonados, claramente no me lo merecía”. Obama no fue el mismo el resto de la conferencia de prensa.

 

  1. La aniquilación de un sueño

Otro presidente estadounidense, Richard Nixon, también tuvo su momento de gran incomodidad frente a los micrófonos en 1975. Esta vez se trató de una serie de entrevistas con el presentador británico David Frost, quien pareció todo menos incisivo. Nixon pensó que a través de estas entrevistas lograría subir su popularidad luego de renunciar a la presidencia tres años antes por el escándalo de Watergate.

Pero la realidad es que el británico no se dejaría doblegar por Nixon, quien cobró por otorgar las entrevistas y acordó los temas que serían abordados. El mandatario no esperaba que súbitamente le preguntaran “Señor presidente, ¿por qué no quemó las cintas del Watergate?”, descolocándolo por completo y ante lo cual, nunca pudo recobrar la compostura.

Finalmente, el ex inquilino de la Casa Blanca no pudo con la presión, confesando ante las cámaras: “He defraudado al pueblo (norte) americano y tendré que cargar con ese peso el resto de mis días. Mi carrera política se ha acabado”. Está de más decir que Nixon nunca recuperó su popularidad y jamás volvió a tener serias esperanzas de relanzarse en la arena política.

https://www.youtube.com/watch?v=8yf9vW8OM3o

 

  1. La realidad inhumana de Hiroshima

Los buenos periodistas suelen ser curiosos por naturaleza y especialmente acuciosos con lo que ven ante sus ojos. Tal descripción encaja perfectamente con el australiano Wilfred Burchett, el primer reportero occidental en arribar a Hiroshima, luego de explotar la primera bomba nuclear sobre una ciudad habitada el 6 de agosto de 1945.

Lo que describió contradecía por completo los informes de la armada estadounidense, la fuerza de ocupación que mandaba en Japón: «Martes, 16 de septiembre. Hiroshima. Escribo esto como advertencia para el mundo. Treinta días después de que la primera bomba atómica destruyera la ciudad, la gente sigue muriendo de modo misterioso y horrible, personas que no resultaron heridas por el cataclismo, debido a algo desconocido que sólo puedo describir como peste atómica».

Burchett se dio cuenta de la radiación a la que estaba expuesta la población local, lo cual le trajo problemas con los militares, así como su entrada a Japón. Además, su cámara con fotos sobre lo que ocurrió en Hiroshima desapareció misteriosamente mientras documentaba una misteriosa enfermedad en un hospital de Tokio.

 

  1. La novela que sí fue verdad

Pese a no haber esgrimido la frase “Hay un fusilado que sigue vivo”, el enunciado sirvió para que Rodolfo Walsh creara Operación Masacre, una obra que es ícono del Nuevo Periodismo (New Journalism), que combina las formas de la prosa literaria con las técnicas de la investigación periodística, alejándose de los dogmas periodísticos típicos de la prensa de la época.

La obra también sirvió para denunciar las atrocidades de la Junta Militar de la “Revolución Libertadora”, al relatar los fusilamientos ilegales de un grupo de prisioneros peronistas el 9 de junio de 1956.

 

  1. La entrevista a Marlon Brandon que «no fue»

Otro precursor del Nuevo Periodismo, Truman Capote, tuvo la oportunidad de entrevistar al célebre y esquivo actor estadounidense Marlon Brandon, a quien no le gustaba hablar sobre su vida privada con los desconocidos. “Mi alma es un lugar privado”, diría el protagonista de El Padrino poco antes de verse con Capote.

No obstante, el novelista lograría sacarle información privilegiada usando un arma que no le hizo sospechar nada: contarle todos los problemas de su vida.

“El arte de entrevistar. Marlon no sabía que haría todo un tratado sobre él. Al principio para ganar su confianza, le conté todo sobre mi vida. Poco a poco fui cambiando el rumbo hasta que me contó todo. Así logré atraparlo”, explicó Capote luego de publicar la entrevista en The New Yorker.

 

  1. La entrevista que Macri quiere olvidar por conveniencia

Para cerrar, VTActual.com trae una joya sacada del baúl de los recuerdos. Por allá en 1997, una década antes de ser jefe de gobierno de Buenos Aires, Mauricio Macri calificó a la homosexualidad como una enfermedad, en una época en la que los movimientos LGBT ya habían asegurado logros y aceptación en la sociedad occidental.

En un reportaje del diario Página/12, publicado el sábado 18 de enero de 1997, en la página 3 de esa edición, Macri cuestionó la posibilidad de tener jugadores gays en un equipo deportivo porque “es una enfermedad, no es una persona ciento por ciento sana”.

El reportero, incrédulo, volvió a preguntar sobre lo que estaba escuchando:

  • Periodista: ¿Realmente cree que es una enfermedad?
  • Macri: Sí, por supuesto, es una desviación.
  • Periodista: Pero la OMS no la incluye en su listado.
  • Macri: Mi opinión es que es una desviación no deseada.

Ante esta posición, el periodista le increpa que tal postura es algo muy “antiguo”, por no decir retrógrado, ante lo cual el actual mandatario argentino no evitó mostrar su rechazo a la homosexualidad: “¿Qué quiere que le haga? Yo le tengo que decir lo que pienso. Y, ¿Qué voy a pensar? ¿Que lo que hacen está bárbaro? ¿Usted festejaría que su hijo fuera homosexual? Por favor. El mundo nos ha hecho para que nos juntemos con una mujer. ¿Por qué nos vamos a juntar con un hombre? Está bien que es más cómodo. Se puede ir a jugar al tenis y después se puede ir a…. todo con el mismo tipo. ¡Pero, por favor!”.

JA

Productor de CNN confiesa: Vínculos entre Trump y Rusia son «bullshit» / El periodismo es un negocio

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