“What’s Happening?” Donald Trump contra Irán

Aunque usted no lo crea: el Presidente de los EEUU

Envueltas en el cómodo traje de multimillonario, sus posaderas, terminan por acunarse en el comodísimo sillón frente al escritorio del Salón Oval. Abre el ordenador. El insolente Twitter le encara: “What’s Happening?”. Apoya su peso del lado izquierdo de sus caderas, primero, y luego lo empuja al derecho, como quien necesita amoldar mejor sus ya cóncavas nalgas.

Observa el busto de Winston Churchil que le recuerda que su misión es iluminar(nos). Así que empieza a teclear y deja claro algo que todos sabemos: Schwarzenegger es un poco inútil.

Twitter, hijo fastidioso de la intriga, insiste: “What’s Happening?”. La piel de su rostro, usualmente naranja, se tiñe de intenso como un marcador resaltador. Paciencia perdida por delante, suelta un Tuit y mueve a cientos y cientos de teclas, miles de caracteres que fluyen para replicar el mismo mensaje: «Irán está jugando con fuego, no aprecian cómo fue de «amable» el presidente Obama con ellos. ¡Yo no!».

Pocas horas después la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) de Estados Unidos (o sea, el “mundo libre, CONTROLANDO activos de modo EXTRATERRITORIAL) impuso nuevas sanciones a Irán.

Los “argumentos” son encabezados por la supuesta contribución de Irán a la proliferación de las armas de destrucción masiva, seguido de los vínculos con el Grupo Hezbolá. Mientras tanto, George W. Bush relee la Oruga Hambrienta, el mismo libro que citó como el favorito de su infancia, aunque fue editado un año después de que recibiera su licenciatura.

Las nuevas sanciones contra Irán recaen sobre trece particulares, ciudadanos de Irán, Emiratos Árabes Unidos, Kuwait y Líbano, y sobre doce empresas con sede en Irán, Líbano, China y Emiratos Árabes Unidos.

Con la administración demócrata anterior, EEUU se había comprometido a retirar las sanciones contra Irán por su Programa Nuclear. Sin embargo, algunas de ellas permanecen vigentes.

Irán no agachó la cabeza: Dado que algunos entes norteamericanos han apoyado a los terroristas en el entorno y que las nuevas medidas punitivas estadounidenses «no son compatibles» con los compromisos de EEUU y la resolución 2231 del Consejo de Seguridad de la ONU, Irán anunció que sancionaría a personas y entidades estadounidenses.

Jugar con fuego

Sean Spicer, en secreto, no se recupera. Aunque como marine aprendió a controlar los nervios, ningún combate fue más feroz que el resultante de su primera rueda de prensa en la Casa Blanca.

Sí: tuvo experiencia como director de comunicaciones de la Conferencia Republicana de la Cámara de Representantes, como asistente del Representante Comercial para los medios y asuntos públicos, y como director de comunicaciones del Comité Nacional republicano.

Por infortunio y convicción le toca ser el portavoz del Presidente entrante con la popularidad más baja, casi a diario cuestionado en su legitimidad por haber perdido el voto popular y contra el cual los medios claman el inicio de un impeachment o de cualquier otra alternativa que –finalmente- les ahorre a Trump.

El lunes, de punta en blanco y tras el podio, aseguró que Estados Unidos tenía pruebas de que Irán lanzó un misil balístico de mediano alcance. Según Spicer, citado por Fox News, el Pentágono informó que el ensayo se realizó el pasado 29 de enero, a 225 kilómetros al este de Teherán, capital iraní, aunque aún se desconoce su «naturaleza exacta».

Un par de días después, el ministro iraní de Defensa, Hossein Dehkan, confirmó que Teherán realizó el lanzamiento de un misil, aclarando que no violó los términos del acuerdo nuclear ni los términos de la resolución del Consejo de Seguridad de la ONU. Todos los Estados tienen derecho a la legítima defensa y, el misil, por supuesto, no llevaba ojiva nuclear.

Israel no perdió la oportunidad de echar leña al fuego. Benjamín Netanyahu, lanzó su dardo por el Facebook y dijo que, en su reunión con el presidente de EEUU, el próximo 15 de febrero, además de tratar temas asociados a la cooperación entre ambos países, se estudiará la posibilidad de renovar las sanciones contra Irán. «La agresión no debe ser ignorada”.

Acuerdos y desacuerdos

Era un candidato en el que nadie creía. ¿Favorecido por el metamensaje diluido en el título de una serie de TV “Orange is the new Black”? No. Por supuesto que no. Lo cierto es que dividió al 1% y venció. Sin fines altruistas, que no es ningún revolucionario.

Un lugar común en la altisonante retórica fue amenazar con romper el acuerdo de Irán y el 5+1. Francia y Alemania se llevan las manos a la cabeza.“¡Cuidado! Que es un acuerdo legítimo” dicen palabras más, palabras menos. No deja de resultar raro que Hollande y Merkel intercedan a favor de nadie. Mucho menos de aquellos sobre los cuales occidente ha recreado el relato del enemigo.

Hace meses, los países OPEP y no OPEP llegaron a un acuerdo: bajar la producción de petróleo para recuperar los precios del crudo en un mercado saturado. El único exento de tal reducción fue Irán, que se recupera de las sanciones impuestas por la administración Obama (oh, si, Obama también sancionaba y sin clemencia).

Los últimos años, Estados Unidos redujo su dependencia del petróleo foráneo. El Departamento de Estado estaba encantado con los precios bajos del barril: sus principales enemigos de países petroleros sienten aún el impacto de la influencia de la política exterior norteamericana. Irán encontró motivos para sentarse en la ONU, Rusia se hizo más dócil en relación a Ucrania y Venezuela resiente los embates de un petróleo muy por debajo de las expectativas de su gobierno.

Pero eso quedó en el pasado en el que los intereses no estaban (necesariamente) atendidos por sus propios dueños. Ahora, la Exxon Mobil dirige el Departamento de Estado… Y todo esto empezó con la pregunta predeterminada del Twitter.

LC

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