El discreto encanto de decidir cuándo y dónde morir

Suiza ha sido el último viaje realizado por el científico australiano David Goodall. Con la dádiva de la organización suiza de ayuda al suicidio: Eternal Spirit, puso fin a sus días intentando, con este acto, relanzar el debate sobre la eutanasia en su país de origen, Australia.

Este botanico de 104 años se inyectó a sí mismo una sustancia letal que le provocó la muerte mientras escuchaba la novena sinfonía de Beethoven.

Aunque llegó a Suiza muy disminuido, Goodall explicó en una conferencia de prensa, que era partidario de que las personas mayores pudieran decidir cuándo y dónde deseaban morir. “Mi vida ha sido bastante pobre durante el último año, así que estoy muy feliz de darle fin. Esta decisión es sólo mía y agradezco a Suiza que sea posible hacerlo aquí”.

El científico nació en abril de 1914 y cursó estudios en Londres trabajando en diferentes universidades, principalmente en Reino Unido, Estados Unidos y Australia. Al final de sus estudios sacó tres doctorados y escribió más de un centenar de artículos científicos. En 1979 se retiró aunque no completamente ya que conservaba su despacho en la Universidad Edith Cowan de Perth.

Turismo de la muerte

Desde 2015, cerca de mil personas han recurrido al suicidio asistido en Suiza, según la Oficina Federal de Estadística. Por otra parte, un estudio realizado en 2014 indicó que 611 extranjeros viajaron a este país centroeuropeo entre 2008 y 2012 para acabar con sus días.

No es un dato menor que la eutanasia, o suicidio asistido, es ilegal en la mayor parte de países del mundo, pero en Luxemburgo, Holanda, Suiza, Estados Unidos y Colombia, está permitida siempre que se cumplan ciertas condiciones. En 1994 se aprobó la primera ley para aprobar esta polémica decisión.

Colombia es único país en América Latina donde es legal la eutanasia -desde 2015-. El ministerio de Salud publicó en mayo una resolución en la que regula el procedimiento de muerte digna para pacientes con enfermedades terminales, mayores de edad y que hayan manifestado expresamente su voluntad de someterse a la eutanasia.

David Goodall se aferró firmemente a su decisión de vida y de muerte

ER

Artículos relacionados