La de Melania y Donald Trump no es una historia de amor

Quizás, cuando se conocieron aquella Semana de la Moda de Nueva York de 1998, donde ella desfiló con toda su portentosa belleza de modelo yugoslava de apenas 28 años de edad, surgió la chispa que avivó la llama del amor.

Cuentan que un Donald Trump deslumbrado (por entonces de 52 años, dos divorcios y cuatro hijos), se le acercó a pedirle su número telefónico y ella no accedió, prometiéndole que si él le daba el suyo ella le contactaría.

El por entonces poderoso magnate de los bienes raíces le dio toda la cartografía de su existencia, incluyendo los teléfonos de su oficina y de su casa de Nueva York.

 Melania y Donald Trump
«¡A mi no me tocas más!» parece decir desde su mirada distante

La llamada prometida

A los días, efectivamente, Melania llamó. Ella jura que nada tuvieron que ver sus millones, sus propiedades, el hecho de ser uno de los divorciados más cotizados del planeta, ni nada de eso. A ella lo que la enamoró fue su “inteligencia”.

“Estaba impactada con su energía. Tiene una vitalidad impresionante. Tiene una mente brillante, es una persona muy inteligente”, declaró alguna vez para la prensa, siendo ya primera dama.

Seis años después, en la gala de la Semana de la Moda de 2004, se casaron. El multimillonario le ofreció un anillo de 1,5 millones de dólares que compró en una rebaja que le permitió adquirirlo por la mitad del precio.

Anillo no amarra mujer

Él creyó que anillo caro amarra mujer, y no es así: desde entonces, pocas veces se ha visto a Melania aceptarle un apapuche. Al menos públicamente y menos en actos con foto oficial, luego de que Trump accediera al cargo de 45º presidente de los Estados Unidos de América, el 20 de enero de 2017.

Desde entonces, al menos una decena de veces, se les ha visto pelear como muchachitos realengos que no aceptan ser tomados de la mano. Ella, sobre todo.

La última vez fue el domingo 16 de agosto pasado, cuando la primera combatiente de la primera potencia del mundo rechazó la extremidad de su marido en varias ocasiones, mientras este se esforzaba por quedar bien frente al protocolo oficial, faena en la que normalmente no es muy ducho, ni con su mujer ni con otras personalidades, damas, amigos, oponentes, allegados, hijos, y un largo etcétera.

Fue en Nueva Jersey. El video se hizo viral. Sucedió mientras bajaban del avión presidencial, el Air Force One, que tiene su par en Venezuela llamado “el camastrón”.

Melania le esquivó el guantazo una y otra vez, hasta que se escudó en su bolso personal, al que se aferró explícitamente. El mandatario, resignado, optó por guiarla por la espalda con su mano derecha, haciendo evidente que había perdido esa batalla.

Como pidiendo beso

Melania casi nunca luce feliz al lado de su hombre. Y no vale decir que nadie podría parecer contento junto a semejante personaje. ¿Pero ni para el Facebook?

Cuenta el diario El País de España, que casi todas las imágenes personales de la exmodelo son en solitario, con sus hijos o con otras personalidades de la vida pública y el poder estadounidense, pero casi nunca con Trump.

Cuando cumplió su primer año como primera dama, promovió como flayer de agradecimiento una foto sujeta al brazo de un soldado. Un tipazo, valga la publicidad erótica. Eran los días en que la prensa del corazón divulgaba los amoríos de su galán con la actriz porno Stormy Daniels.

 Melania y Donald Trump
«Vete con el soldadito ese» parece que le dijo Donald

Hay que recordar que a Donald Trump se le vincula, cada vez con más evidencias, con la aterradora red de pederastia y prostitución de su “suicidado” amigo personal, el también magnate Jeffrey Epstein.

Los manotazos del amor

El mismísimo día de la toma de posesión de Trump como presidente de EE.UU., enero de 2017, Melania lució distante y afligida durante toda la ceremonia oficial.

Ese mismo día ni siquiera ingresó a la Casa Blanca, desde entonces su nuevo dulce hogar, acompañada del mandatario. Lo hizo escudada por el saliente matrimonio Barak y Michelle Obama, porque el muy desgraciado de su marido se había adelantado varios pasos, dejándole el pelero.

Un clásico de los memes surgió en mayo de 2017, cuando llegando a Tel Aviv, en una visita oficial al Estado a Israel, Melania rechazó otra vez a Donald con manotazo incluido y todo, mientas se desplazaban junto al primer ministro de ese país, Benjamín Netanyahu y su esposa.

A los días el mandatario volvió a intentarlo tras aterrizar en Roma para una visita al papa Francisco, pero Melania lo interrumpió batiéndose un mechón de pelo en la cara, como las divas del cine en blanco y negro hollywoodense.

Un episodio más, con todos los ingredientes para el entretenimiento, lo protagonizó la pareja presidencial en febrero de 2018, cuando Melania le huyó a la mano peluda de su esposo mientras se dirigían hacia el helicóptero presidencial a través de los jardines de la Casa Blanca. Él que lo intentaba, ella que se adelantaba, él que le agarraba una manga de su chaqueta, ella que se zafaba, y así hasta que desaparecieron de las tomas de cámara.

Un día la agarró desprevenida bajo la lluvia y la plegó a su cuerpo bajo el paraguas, mientras se dirigían a hablar con la prensa. Hasta que el malandro ese se adelantó y la dejó al descubierto en los mismos jardines de la Casa Blanca donde de seguro, más de una vez, le juró que algún día todo este mundo sería de ellos.

Ojalá Melania finalmente haya aprendido uno de los designios esenciales del amor: todos te seducen ofreciéndote una Casa Blanca, pero finalmente terminan desterrándote al malquerer.

Marlon Zambrano/VTactual.com

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